Los procesos de maduración en las bandas de rock pueden durar semestres, años de grabaciones y ensayos, miles de presentaciones en vivo. Inclusive conjuntos con carreras fenomenales mutan cada año reinventando formaciones y sonidos. Yama Ancestral, trío de stoner rock con tintes californianos, aprovecha cada momento para, meticulosamente, no errar ningún paso en el camino al éxito.

“Veo muy musical a la banda y es lo que más me gusta”, afirma Brian Bopp.

Emanuel Cacho (guitarra y voz), Brian Bopp (bajo) y Germán Neme (batería), empezaron a ensayar en bruto con el nombre y todos los distintivos el último verano, alternando ensayos entre Capital y La Plata. “Las letras surgen de un pensamiento de mirarse a uno o de cierto ritual de experimentar algunas cosas vagando en paisajes”, manifiesta Bopp en cuanto a cómo encaran lírica y musicalmente el proyecto. “Es un género rockero con varios trances psicodélicos”, agrega Cacho.

¿Cómo tomaron el cambio de bajista en plena formación de la banda?

Bopp: Somos amigos y el principal motivo por el cual me sumo al puesto de bajista es ese. Después está muy bueno el estilo, disfruto mucho tocando. Pensá que yo vengo de tocar la guitarra y cantar, el cambio no lo siento porque tenemos esa idea de que no se piensa en el instrumento, sino en la canción. Pienso en lo que necesita el tema.

¿Creen que eso redefinió el estilo que se buscaba?

Bopp: Desde que entré la banda participa más en la zapada, naturalmente arrancamos los ensayos así, nos empezamos a encaminar en eso y armamos la música, que sale sola. Lo primero que escuchás es la música, después le prestás atención a las letras. Veo muy musical a la banda y es lo que más me gusta.

Ema: Siempre tuvimos en claro que el género es el Stoner rock californiano. Si vas a un ensayo te das cuenta de que somos bastante instrumentales. Las canciones no son ortodoxas, la voz está donde tiene que estar y listo. ¿Dónde encuentran sus principales inspiraciones?

Bopp: Siempre está la idea de juntada y poner Black Sabbath, Ozzy Osbourne, esa es la tónica. De ahí uno empieza a crecer y a abrir la paleta de bandas. En los 90’era muy desprolijo el estilo, era copiar a Sabbath bajando afinaciones. Lo que está pasando ahora es más interesante, son pases más lentos y densos y como que todo eso te lleva a una densidad cronométrica que te vuela la cabeza.

Ema: Antes escuchábamos música y no éramos conscientes de lo que sonaba. Acá hablo de lo musical. Hoy estamos escuchando bandas más modernas, son todas del 2010 para acá. Todo esto porque el género está resurgiendo a pleno: The Machine, All Them Witches, The Shooters, etc.

Actualmente tienen dos temas grabados. ¿Se piensa en hacer algo más profesional?

Ema: Si, a corto plazo la idea es estar bien afinados para poder grabar de nuevo. Terminar de afianzarnos nosotros, no porque no lo estemos, sino por ajustar algunas tuercas, es un proceso que lleva tiempo.

Bopp: Es pintarlo. Somos tres colores, empezamos a batirlos y ahí formamos algo. Pintamos cada cuadro y cuando lo ponés en una galería linda, que eso sería grabar el disco, a la gente puede gustarle o no. Pero a mí me va estar en el lugar más efímero, en el quilombo. A mí me gusta la comunión de esta banda.

¿Cómo viven las clausuras sistemáticas de bares que se vienen dando en la ciudad?

Ema: Está áspero. Ayer estaba muy triste, porque cierran un lugar como Pura Vida que es fatal para todos nosotros. Estábamos acostumbrados a tocar una vez por mes ahí y te la baja un montón. Ahora nos enteramos que hay de fondo un proyecto de restoranes caretas para copar los bares que clausuran. Vamos a tener que mutar para otros lados.

Bopp: Estos años van a ser todos nómades. La movida va a ser perseguida a donde vayamos, hay que bancar.

Por: Tomás San Juan

Foto: Gentileza de Yama Ancestral

 

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