Por Tomás San Juan
Fotos: Paula Mastrolia / China Paoletti

El trío sigue presentando su primer larga duración y se perfila como uno de los próximos referentes del stoner en La Plata.

El lanzamiento de El Oscuro Mar de la Conciencia (2017) sirvió como trampolín para que Yama Ancestral empiece a pisar fuerte en la escena. Quizá la personalidad de sus integrantes –Emanuel Cacho en guitarra y voz, Brian Bopp en bajo y Germán Neme en batería- aporta su grano de arena en las presentaciones en vivo, pero la realidad es que su sonido evolucionó de tal manera que logró encapsular una identidad que incluye densidad y riffs voladores.

“En el disco decidimos sonar en vivo para marcar la esencia de la banda”

“Nos encerramos una semana para emprolijar y pulir los detalles, y creo que la clave del disco está ahí”, dice el baterista Germán Neme sobre el trabajo de producción del debut de la banda. Y tiene razón. El audio logrado por el grupo, en conjunto con la mano invaluable de Cana San Martín, marca otro nivel desde su aparición en las plataformas digitales.

Que desafío el primer disco de una banda. ¿Cómo lo llevaron?

Germán Neme: No nos decidimos a grabar nada hasta que los temas estén bien cerrados y trabajados. Después de eso, nos metimos con todo. Grabamos en una sesión que duró como 9 horas.

Emanuel Cacho: Hicimos varias tomas para quedarnos tranquilos. Como preparamos una buena preproducción, entre nuestra sala y BlackDoor, nos afianzamos un montón. También la data está en que fuimos a Newsound Estudio con Facu Lisondo, con quien también grabaremos el segundo disco. Por último, recurrimos al Cana para la parte final.

El arte también está muy acertado.

EC: Eso lo trabajamos con Ramiro Gutiérrez de Valium Brothers, de Luján. Cuando le encargamos lo que queríamos hacer nos pasó unos diseños que no nos cerraban. Justo ese fin de semana viajó a Catamarca y volvió con unas fotos de esqueletos y cosas muertas de un desierto, y eso calzó perfecto con la idea.

El Oscuro Mar de la Conciencia suena bastante real y se acerca al sonido en vivo de ustedes, que capaz es lo que más los caracteriza.

GM: En el disco decidimos sonar en vivo para marcar la esencia de la banda. No nos va la de banda casete. Las bases quedaron vivas, que era lo importante, que fluctúe.

Brian Bopp: Lo que tiene el Cana es que saca muy prolijo el audio. Nos sirvió mucho de aprendizaje para todo lo que viene.

¿Por qué el Cana?

EC: En La Plata es el que tiene las herramientas necesarias para romperla, no sé, fierros analógicos. La referencia que llevamos no tenía nada que ver entre sí, cada uno estaba como en un viaje distinto, ni tampoco teníamos una banda referencia. Es un experimento lindo. El sonido de Yama, digamos.

De a poco se va comprobando que el público actual no se sienta a escuchar discos enteros, claro que hablando de las plataformas digitales. El de ustedes dura casi una hora. ¿Lo buscaron a propósito?

EC: Le dimos una vuelta de rosca, le buscamos la onda para hacerlo conceptual. La idea es que puedas comerte el viaje, va por ahí.

GN: Hay tanto temas cancioneros como no. Freddy (por Ema Cacho), tiene cuelgues más lentos y espaciosos que se radican en el stoner y Brian y yo somos más rockeros, onda Stone Temple Pilots. Es difícil que algo quede entendible, no hay que zarparse, pero es lo más interesante de la banda.

BB: Pasa que lo llevamos para el lado instrumental.

Muchas bandas fusionan otras para encontrar su sonido.

GM: No queremos innovar tampoco. En el oído popular está todo inventado. Mirás las bandas de los 70′, hasta hoy ninguna fue superada después de casi 50 años.

BB: Hay que mezclar como hicieron siempre. Los Pilots mezclaron Led Zeppelin con The Beatles y lograron un producto nuevo y zarpado. Hay que laburar así.

¿Y cuáles serían sus tres bandas?

EC: Black Sabbath, Kyuss y Stone Temple Pilots.

¿Cómo estuvo la gira por Concordia?

EC: Sólo habíamos viajado a Chivilcoy y teníamos muchas expectativas porque Concordia es una ciudad rockera. Y estuvo buenísimo.

GN: El pueblo tiene eso de que el público te presta atención. Por cuestiones municipales los decibeles tenían que estar controlados y eso nos gustó un montón. Siempre que tocamos en bares estamos muy arriba y eso capaz, entre el estilo y todo, aleja mucho a la gente. Se generó una cosa muy copada.

¿Están trabajando algo nuevo?

GN: Si, viene más rutero. Pensamos en incursionar por otro lado.

EC: Se viene gestando en la sala, algo que no nos pasó tanto en el disco anterior. La idea es recortar un poco el viaje, manteniendo la esencia de la banda.

¿Qué más tienen para este año?

EC: La agenda está bastante cargada, en principio tenemos una fecha por mes, que está buenísimo. Hoy a la noche hacemos Pura Vida, en mayo nos vamos a Buenos Aires, volvemos a La Plata y quizás lleguemos hasta Luján. En septiembre metemos un Favero y presentamos/despedimos el disco.

 

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