No hay tarde nublada que Tototomás no pueda resucitar con sus melodias. El canto al borde del falsete de Tomás Agustín Casado y la multitud instrumental que lo contiene crearon “Bochorno”, un disco donde florece el niño interno de cualquiera.

La fusión de ritmos musicales e instrumentos que propone Tototomás es de las más hermosas que hay en la escena. Un disco completamente ecléctico, con canciones folk que se entrelazan con ritmos latinoamericanos y letras de espíritu punk. Vientos, banjos, sinthes, coros dulces y una ráfaga de optimismo infantil que nos transporta a una época donde nada parecía ser un gran problema. “Bochorno de alguna manera representa también en suspender un poco el juicio, ponernos a jugar”, piensa Casado sobre el último disco de la banda.

El conjunto platense surgido en 2012 está compuesto por Tomás Agustín Casado (voces, guitarras, sinthes), Evangelina Viscoitaliano (voces, sinthes), Ignacio Pello (guitarra electrica, sintetizadores, coros), Hernan Biasotti (guitarra eléctrica, cuatro, coros), Francisco Gonzalez (banjo, coros), Andres Sartison (batería, coros), Victoria Torres Moure (voces), Nicolas Piró (bajo, coros), Victor Borgert (percusiones, coros), Ramiro Rodriguez (trompeta) y Marco Dómini (trombón). Una multitud que se siente a lo largo de las once canciones del disco.

“La idea fue plasmar en el disco la intensidad y energía que teníamos cuando zapábamos e improvisamos colectivamente. Las canciones, en su mayoría, surgieron de ideas que nacían en esas juntadas. Un día de ensayo que faltaron un par de integrantes dijimos:  ‘esta noche grabemos un disco’, y así fue” cuenta Casado a Revista Distorsión.

“Mareados” abre este trabajo con un sikus y un redoble camdombero. Un punteo andino en la guitarra se funde en el redoble para cerrar con un fade out. Un partido de ping pong advierte que “guarda que se pone picante”.

Dale la vuela” es una oda al despreocuparse y la abstracción: “deja de pensar (que todo no puedes controlar), dale una vuelta (date una vuelta).”

Las vueltas bajan en “Fríos” y “Si es lo que quiero”. Las dos conducidas por un arpegio pegadizo y los coros suaves de Eva. Unas percusiones tapadas aparecen en “Cuando vienes saltando”, una curiosa canción de amor que posee uno de los riffs vocales más pegadizos del disco.

Una de las piezas más llamativas de “Bochorno” es “La Casa”, una canción dedicada al centro cultural platense Ces´t La Vie. “El tema nació antes del cierre de la antigua casa de C’est La Vi. Aún no tenía letra. Cuando empecé a vislumbrar el cierre de este espacio cultural, me sentí comprometido de alguna manera y escribí la letra. Fue como mirar 2 años atrás y ver todo lo que habíamos construido ahí, las cosas buenas y malas, las resistencias y los momentos de apertura, por eso quise expresar lo que significan estos espacios en nuestras vidas.”

Durante el disco, Tototomás navega sobre muchas influencias. Amadou e Mariam desde Mali, pop chileno como Javiera Mena, Alez Anwandter o Astro, y mucho folclore latinoamericano. Sin embargo, uno de los elementos que hizo al disco fue la quinta del barrio San Carlos que eligió la banda para grabar. “El disco de a poco se fue metiendo en el lugar. Lo hicimos en una quinta en la periferia de la ciudad, donde tuvimos tiempo y espacio propio para poder enfocarnos tranquilos en cada cancion y en donde además pudimos jugar más libremente a la música”.

Tototomás es una banda que tiene cosas que también tienen Los Decadentes, Chico Trujillo, o Pequeña Orquesta de Trovadores, y sin embargo son distintos a todos. Un espíritu diferente y entrañable florece nuevamente en un disco de una banda que no para de crecer, como demostraron ya en el Festival Vive Latino pasado en México y que nos toca una fibra profunda en cada canción.

Por Matías Julian Angelini

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