En la contratapa de uno de los mejores libros para entender los inicios del rock progresivo, Vendiendo Inglaterra por una libra del periodista Norberto Cambiasso; se cita: “La eclosión, apogeo, apoteosis y estertor de la música progresiva pertenecen a un período mucho menos luminoso y bastante más recesivo que el de aquellos años sesenta tan venerados por muchos como la era dorada del rock”. Período poco luminoso y recesivo… suena actual y local ¿No?

Más allá de la forzada relación que podamos hacer entre la crisis inglesa en los albores de los ’70 con sus bandas progresivas y nuestra crisis contemporánea, hay una realidad que marca que estamos asistiendo cada vez más al revival de bandas que amplían sus horizontes usando elementos del rock progresivo, el jazz rock o el candombe beat. ¿Las crisis incentivan la inventiva en el arte? Quién puede afirmarlo rotundamente, pero dentro de esta (¿falsa?) dicotomía muchos ejemplos respaldan esa tesis. ¿Tesis? o ¿Tasis? Justamente, Tasis editó su primer disco. Y sí, señoras y señores… ¡Nos trae Rock Progresivo! Y del bueno.

Ya desde la tapa de Búsqueda de lo remediable vemos una clara referencia a la estética de las anheladas portadas de artistas como Roger Dean, quien supo ilustrar discos fundamentales de Yes entre otros. Claro, la primera impresión musical del álbum debut de Tasis es que nos hallamos ante un clásico rock progresivo setentero. Y algo de eso hay, pero más también.

La banda formada en La Plata en mayo de 2013 cuela algunos elementos sonoros de estas latitudes en sus composiciones, porque no deja de ser rock progresivo del Sur del mundo (y vaya que lo son: cuatro de sus integrantes nacieron en La Patagonia). Por ejemplo, podemos oír el influjo de Piazzolla escuchando las texturas de la canción “Licas”; o las raíces afro-uruguayas que por momentos cabalgan en los ritmos de “Laberinto”.

Obviamente que como toda banda del estilo la destreza musical no falta en este LP con los típicos momentos donde cada integrante va mostrando el dominio de su instrumento. Ocurre en “Swing Parcial” donde Patxi Asdrubat Linares emite desde su guitarra un manantial incontenible de notas. Y también ocurre con la emoción que flota desde el violín de Lilén Gallo en la canción homónima “Tasis”. Conmueve porque, si bien lo que más se destaca es el gran solo de violín; el delicado contexto musical que el resto de la banda le aporta con sus melodías subterráneas le dan al violín el marco ideal para el lucimiento en la ejecución. Esta canción es una de sus cartas más fuertes en vivo.

A propósito de rock prog… La Plata… violín… ¿Alguien se acuerda de Jorge Pinchevsky?

En definitiva, la idea principal de la tesis que el investigador Norberto Cambiasso desarrolla en su libro está relacionada con la mal traducción del conocido disco de la banda Génesis: Vendiendo Inglaterra por una libra. Traducción que de modo involuntario reflejaba una realidad: La crisis económica en las islas británicas a inicios de los ’70 cuando florece el rock progresivo. La recesión ahora la tenemos a la vuelta de la esquina y acá también salen discos en esa sintonía como el debut de Tasis. ¿Será entonces que alguna banda estará próxima a editar su versión de Vendiendo Argentina por un peso? Quién sabe. Podría sonar bien.

Por Nicolás Arias

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