Richard Coleman se presentó con su formato acústico en el Teatro Bar de la ciudad de La Plata el viernes 1 de julio. Tocó una hora y media en la que interpretó 19 canciones, repasando sus treinta años de trayectoria. Se mostró agradecido al público que se acercó al teatro, ya que llovía, hacía frío y “no ameritaba salir de casa”, según sus palabras. Junto a él estuvo Bodie Datino, quien alternaba tocando el teclado y la guitarra.

Cuando se apagaron las luces del lugar, Coleman subió al escenario solo. Tenía puestos unos lentes oscuros y estaba vestido totalmente de negro. Agarró una guitarra electro acústica y, sin mediar palabras con el público, arrancó a tocar “Sádica” de los Siete Delfines. Cuando terminó, se acercó al micrófono y saludó a su audiencia: “buenas noches amigos de La Plata y alrededores. Gracias por el aguante y haber venido en esta horripilante noche. Voy a estar haciendo canciones que son más fáciles de cantar que hablar, así que acá voy”, y continuó con “Prisión emocional” de Fricción. Luego hizo “Corre la voz”, de su disco solista Incandescente del año 2013.

“Hace un mes que salió Actual, el último disco, que grabamos en vivo con toda la agrupación. El siguiente tema lo solemos hacer eléctrico, pero esta va a ser otra versión”. Inmediatamente comenzó a hacer “Lo que nos une”. Para continuar agregó: “voy a tocar una canción que quiero mucho y me dio mucho trabajo en su momento”, e hizo “Desierto” de los Siete Delfines. Cuando terminó siguió con las anécdotas: “la canción que voy a tocar se llama `Meteoro´. Es la última que compuse y escuchó mi papá. Recuerdo que me dijo: `ah, que bien, estás madurando´. Yo no les mostraba todo a mis viejos, pero esta me parecía que lo merecía. Siempre me gusta contar esta historia porque me parece importante y es parte de la canción”. Allí agarró la guitarra y empezó a hacer “Meteoro” de Siete Delfines. Ya que estaba solo, grabó bases rítmicas y arriba siguió tocando.

Cuando parecía que iba a ser solo Richard Coleman sobre el escenario, presentó a Bodie Datino, quien se acomodó frente al teclado. Juntos hicieron “Travesía” de Siete Delfines y siguieron con “Jardines líquidos” de su disco “Siberia Country Club”. Luego, el nuevo invitado, se cargó una guitarra acústica para acompañar a Richard y hacer “Perfecto amor”. Ahí fue cuando, “el cuarto Soda” tomó la palabra: “esta canción salió de inspiración de un foquito incandescente. Es el tema que le dio forma a todo el disco”. Ya presentada, interpretaron “Incandescente”, que le da nombre a su disco de 2013.

“Ahora vamos a hacer algunos temas del disco `A song is a song´, que hicimos en inglés con Bodie”. Empezaron con la versión de “Midnight Rider” de Allman Brothers Band. “Este disco es bastante caprichoso. Salió a partir de un recital que hicimos en 2012, en el que tocamos covers. Son todas canciones que me inspiraron, aunque intentamos vaciarlas y hacerlas de otra forma, para que no suenen igual”. Siguieron con “Changes” de Black Sabbath, haciendo levantar al público. Cuando terminaron, Bodie se fue y Richard gritó “Grande Ozzy”, a lo que la gente no contuvo aplausos y agregó: “lo que voy a tocar significa mucho para mí. Es un tema de Bowie que no es Heroes. Esta canción la escuché durante la Guerra de Malvinas en una radio clandestina, ya que las oficiales no podían pasar música en inglés. Recuerdo que escuché dos temas de David Bowie y uno de los Beatles y me sentí muy bien”. Allí comenzó a tocar la guitarra e interpretó “Wild is the Wind” del duque blanco.

Luego de terminar este mini set de canciones en inglés, continuó solo haciendo “Lluvia Negra” de Fricción y “Estoy azulado”, escrita por él y Gustavo Cerati. “Perdón, siempre me pongo nostálgico en este momento”, culminó. Volvió Bodie y se calzó la guitarra para tocar “Hamacándote”. “Ahora sí, muchas gracias por haber venido a pesar de la tormenta. La próxima vez intentaré venir con toda la banda”, saludó Richard y comenzaron a despedir al público con “Como la música lenta”. Esto hizo levantar a todos los presentes. Al terminar el tema, se fueron del escenario y la gente comenzó a pedir más.

Ante el eufórico reclamo, Richard Coleman volvió y repitió el agradecimiento a todo el público por haberse acercado esa noche al teatro. Cerró el show con “Cuestión de tiempo”, de su disco Incandescente, para el cual grabó capas de sonido con la guitarra y fue tocando arriba. Incitó a los espectadores a que aplauda al ritmo y luego dejó la guitarra, para cantar sobre las bases ya grabadas. Al finalizar la letra, y sin previo aviso, se fue del escenario, mientras seguían sonando los acordes. La gente siguió haciendo palmas y alabando al “cuarto Soda”, quien demostró que el mote le queda más que bien. Con treinta años de trayectoria demostró que es un músico de excelente calidad, tanto por su voz como por su forma de tocar la guitarra, y las herramientas que utiliza para hacerlo.

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Por: Nicolás Inchaurrondo
Fotos: Pilar Miguez Iñarra

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