El horror es uno de los sentimientos más honestos que posee el animal: es el único que no se puede esconder y que con un leve gesto corporal puede ser delatado. Picaporters muestra su sensibilidad musical en “El Horror Oculto” (2016 – South American Sludge Records y Lucifer Discos), con una fuerte claridad en el viejo stoner duro, que posee matices de la psicodelia de los setenta y el blues rock. La puerta de entrada a un viaje junto a Poe, Lovecraft y King, quienes con sus letras se diluyen en el subconsciente al igual que la banda con su sonido.

La ciencia ficción tiene su piedra angular en la novela Frankenstein de la escritora Mary Shelley. La banda platense, la atesora en los ingleses Black Sabbath, Led Zeppelin y Pink Floyd. Juan Pablo Herrera (bajo y voz), Lucas Barrué (guitarra) y Juan Pablo Vázquez (batería), usaron el conocimiento de Víctor Frankenstein para crear a su segunda criatura, tras el aclamado primer monstruo “Elefantes” (2013).

El trío muestra su potencial al comienzo con “El Roble Viejo”, un viaje de purificación en la barca del Dios Ra de la mitología egipcia (“Sigo incierto en búsqueda del rayo espiritual / El que buscará sanar”). Un tema stoner, de riffs veloces y una batería a secas de Vázquez, agregándose también las cuerdas vocales de Herrera desgarrando en español e inglés. Mostrando su segunda cara y con la segunda voz de Nico Romero, “Diferentes Formas de Ostras” flota sobre el río Nilo en un ambiente de la psicodelia de Floyd, un instrumental de tintes oscuros y los gritos de las almas que van cruzando hacia la tierra de Anubis. Un tránsito entre lo melódico y la guitarra sucia de Barrué.

En “Los Espejos” es donde se juntan ambas deidades del antiguo Egipto, con Herrera y Sergio Chotsourian contraponiendo sus voces durante los seis minutos que transitan entre ésta y la otra vida (“Un hombre muere a su estilo / Se va en libertad”). Como pasa en la anterior canción, el comienzo lento, cercano a The Dark Side of the Moon, se quiebra con la estampida de JP Vázquez. Con esa misma fuerza, empieza “Humo Ancestral”, con la mejor pulsación de Lucas en las seis cuerdas y la poesía de JP Herrera. Una oda al heavy metal clásico.

El mito relata que Ra, en su periplo nocturno, se sumía entre las tinieblas del reino de los muertos junto a Seth, enfrentados a las fuerzas del caos, comandadas por Apofis. Lo que no se ha contado, es que las armonías de “El Horror Oculto” hoy suenan en esa batalla mitológica. Una versión de “Paranoid” como Ozzy siempre hubiera querido, donde los Picaporters encuentran su mejor sonido. El viaje de redención de la banda (“Morí encerrado entre tus venas / Sentí tu manto de luz Etérea”), por la oscuridad de la balsa que bien interpreta Enzo Robles en la tapa del álbum. Lo más seguro es que sea la mejor canción de todo el LP y pronto, un clásico del trío.

Como no se había visto en “El Horror Oculto”, dos canciones breves que continúan el camino de Anubis en el infierno. “Zombies”, un blues rock sincero en el comienzo y que va mutando a esos aires psicodélicos que bien han sabido mezclar, creando un sonido característico en la banda. Por otra parte, “Etude 6”¸ un segundo instrumental en el disco de poco más un minuto de duración. Genera un trance espiritual entre los músicos y el público, un manto que bien cubre los platillos de la batería y la melancolía en las cuerdas.

El mesektet, la barca solar en la que el Dios egipcio  ha hecho este recorrido nocturno llega a su fin. Continuando en la atmósfera de “Etude 6”, Vázquez y Barrué dan comienzo a “Ra”, la adoración al Padre sol (“En tus llamas arderá la mentira universal”). Los gritos de salvación por parte de Herrera y su ruego recuerdan a Hijos de Gaia” de su LP anterior. El punto más alto de todo el disco, los tiempo perfectos que van creando un temor psicológico en la mente del otro. Cerrando el disco, encontramos “War is over”, interpretada en inglés y que recuerda al clásico de Sabbath, “War pigs”.

Sin duda alguna, “El Horror Oculto” es la modernización -tal vez lo que Osbourne y compañía  siempre hubieran querido- de “Paranoid” (1970). La comparación no es al azar, en ambos es el segundo material de estudio y –hasta el momento- el mejor de las bandas. Grabado en el Estudio Attic por Patricio Claypole y masterizado por Justin Weis en Trakworx, San Francisco (EEUU), quien mantiene el sonido vintage y sucio que le dio Picaporters. El trabajo de Herrera, Barrué y Vázquez es para destacar, un abanico de sonidos en cincuenta minutos de horror y suspenso: un ritual del que nos involucran con la vida después de la muerte.

Por Juan José Llano Oyarzún

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