Muchos grupos de rock argentino pasaron a ser leyendas por logros sumamente importantes, tales como recorrer Latinoamérica, llevar su música a lugares impensados y tener un público masivo dentro del país. Muchas otras, se caracterizan por ser míticas dentro del under: El Perrodiablo es una de ellas. No sólo por la grabación de sus cuatro discos de estudio –‘La Bomba Sucia’ (2008), ‘Orgía Políticamente Correcta’ (2009), ‘El Espíritu’ (2012) y Cacería (2014)– si no también por nunca abandonar sus ideales, los cuales se ven arraigados desde sus raíces y los convierten en una de las bandas de rock and roll más picantes de los últimos 20 años.

“El Perrodiablo siempre capitalizó eso de que capaz no hay mañana, tanto en el estudio como en el vivo”, dice Doma.

“Este último año, bastante raro y oscuro por cierto, no hizo que nos pegue una introspección bajonera, sino que nos pegó más por el lado de que hay que bailar aún sobre las cenizas”, explica Doma, cantante y líder nato del quinteto platense. Y agrega sobre lo que se viene para el conjunto: “Los últimos temas que hicimos son rocanroles que se ubican en la línea de lo neoyorquino, algo así como los New York Dolls”.

“En ‘Cacería’ la voz está grabada al mismo tiempo que la banda y hay que tener un buen par de pelotas para hacer eso”, cuenta el vocalista.

El Perro planea meterse a grabar en la primera semana de octubre para preparar un material que saldrá el año próximo y que significará el quinto álbum de la banda referente del rock and roll en La Plata. “El otro día me decían que nosotros habíamos sabido cambiar sin traicionarnos, pero siempre buscando una vuelta de tuerca a lo que hacemos. Eso se ve disco a disco”, dice Doma.

¿En qué momento se encuentra la banda?

Doma: Ahora volvemos a tocar después de un mes que paramos. Estamos armando todo en los ensayos porque en octubre nos metemos a grabar un disco que va a salir en 2017. También los tocamos en vivo, eso es algo que nos gusta hacer siempre. Nos gusta que los temas lleguen con ese espíritu a la hora de la grabación

Con respecto a lo que se viene, ¿Qué diferencias encuentran con lo trabajado en ‘Cacería’?

Doma: Tal vez en ‘Cacería’ y ‘El Espíritu’ está marcado algo que se dijo en muchas críticas, que es el narco-blues. Ahora me parece que los últimos temas, más allá de que nosotros no somos de ponernos ningún plan de cómo componer o escribir, son rocanroles que van por la línea de lo neoyorquino. Salieron naturalmente y tienen ese cejo de urgencia, de energía bien arriba que caracteriza al género. En los 70’ Nueva York era una ciudad turbia, oscura y así y todo salieron discos tremendos que hoy mismo escuchamos. Para nosotros el álbum es así, en estos momentos que estamos viviendo se relaciona mucho con eso.

Chaume: El que se viene es un disco más desprolijo, más suelto y tirado al rock and roll. Me parece que ‘Cacería’ era más compacto con los temas. Este va a tener más espacio en las letras y para zapar un poco también. La base de bajo y batería está muy fuerte y esto permite que las dos guitarras y la voz puedan volar un poco más.

Igualmente ‘Cacería’ tiene muchas de estas cosas…

Doma: Si nos ponemos arqueológicos en Cacería hay un poco de todo esto. Quizás seamos una de esas bandas en extinción, pero nosotros nos juntamos y hablamos de música. Reivindicamos el rock de una manera que va a terminar muriendo. En estas charlas dijimos que “Pacto de no agresión” y “Mala Costumbre”, ambos temas de ‘Cacería’, eran los primeros esbozos de lo próximo del Perrodiablo.

Más allá de esto cada disco debe tener su tinte especial.

Chaume: Cada uno tiene su particularidad porque son momentos donde han pasado otros músicos que ya no están más. Tienen su personalidad, por ejemplo el primer disco posee una energía desbordante.

La característica más importante del Perrodiablo, y la más reconocida por el público, es la energía que transmiten en el show. ¿Cómo hacen para llevarla al estudio a la hora de grabar?

Doma: Desde el primer día que grabamos sabíamos que son dos ámbitos distintos que si bien están relacionados poco tienen que ver. En vivo podés tocar con un equipo horrible y sin embargo sonar de puta madre por la letra, la música, nosotros cinco y la gente. En el estudio lo tenés que lograr de una manera más primitiva, en el sentido de que estás vos, tus compañeros y los instrumentos. Faltan elementos. Cada vez estamos más concretos y obtuvimos más sabiduría con respecto a esto: buscamos equipos, técnicas de grabación, tocar todos juntos. En ‘Cacería’ la voz está grabada al mismo tiempo que la banda y hay que tener un buen par de pelotas para hacer eso.

Chaume: Siempre hay que correr el riesgo. También es importante elegir al productor indicado, que sepa ponerte el micrófono donde verdaderamente lo necesitas. Sin embargo, lo más importante es esa parte interna que le exige concentración a cada uno, lograr la química de estar tocando como en el vivo.

¿Es la química del grupo otra de las características esenciales del Perro?

Doma: El rock siempre significó una búsqueda, tanto espiritual como musical. El Perrodiablo siempre capitalizó eso de que capaz no hay mañana, tanto en el estudio como en el vivo. Lo usamos para generar cualquier cosa de sombra o diablo que uno tenga adentro, para que se pueda sacar y compartir para que la gente también lo saque. A veces nos pasan cosas como que el público se acerque a decirte “necesitaba verlos”. Es muy loco.

Doma, no puedo dejar de preguntarte qué sentís cuando interactuás con la gente de la manera que lo hacés.

Doma: Eso es de todos, pero como tengo el micrófono en la mano lo vivo de otra manera. Yo creo que nosotros tocamos hace muchísimos años juntos y que cuando arrancamos a hacerlo teníamos ese pensamiento de que si la música le gustaba al que estaba abajo del escenario bien y si no también. Hoy eso está, pero logramos reinventarlo y entender que a nosotros nos tiene que gustar primero, pero que si al otro le gusta también todo vuelve mejor porque nos da un plus. En vivo nos despegamos y podemos de alguna manera sacarnos las nubes oscuras que tenemos encima, siempre intentando que la gente lo viva así. Creo que terminamos recobrando algo que el rock perdió hace rato.

¿Cómo eran esos primeros recitales cuando arrancaron?

Doma: Antes bajaba del escenario para hacer lo de ahora y por ejemplo, en Pura Vida, la gente se iba contra la pared como si en el medio se estuviera desatando una guerra entre Estados Unidos y Rusia. Hoy la gente se sube al escenario con nosotros, tenemos una empatía zarpada. Otra cosa que supimos entender con el tiempo es que no hace falta que la gente esté pogueando para que lo esté disfrutando. La banda tiene una relación de libertad con el público.

Chaume: Hubo gente que no nos creía. Ahora entienden que es genuino lo que estamos haciendo, no es un acting.

¿Creen que el destino de la banda hubiera sido otro si se paraban con otro discurso?

Doma: Nosotros podíamos haber vendido mucho más si teníamos un discurso más marcado que ahora. Incluso venimos con el tema de la mugre, la rabio, la distorsión, las letras que queman y el sonido que pasa como una motosierra por tu cabeza hace años. Hoy bandas que con un sonido más suave dicen lo mismo llegan lejos. Te das cuenta que en algún punto tenemos cosas que marcaron o fueron inspiración de otra gente. Tenemos todos los números sacados para ser una banda de culto. Cuando dejemos de tocar vamos a ser la banda más picante que haya pasado por el under. Nunca vimos a la banda como un plan de “hagamos tal cosa en vivo”, “usemos las redes sociales para tal otra”. No nos interesó nunca. Nosotros nos vamos a dormir tranquilos de que no inventamos un truco de marketing para que nos vaya bien.

Se nota que en muchas actitudes no están muy de acuerdo de lo que pasa en la actualidad.

Doma: Somos una banda que claramente no le gusta el mundo donde vive. Estamos incómodos con las cosas que pasan. Somos grandes y seguimos haciendo lo mismo de siempre, lo que manifiesta una molestia. Se toca como se toca física y espiritualmente. Es por eso que llevamos el cuerpo a límites insospechados.

El 10 de septiembre se presentan en Club V con The Hojas Secas y Riel. ¿Cómo se preparan para el show?

Doma: Vamos a realizar un ciclo que bautizamos la Ceremonia. Es nuestra manera de distinguir nuestras fechas de las que somos invitados. Buscamos lugares en los cuales no sólo nosotros estemos cómodos, sino que la gente también. Queremos que estén cerca de nosotros y que no se pierdan en lugares grandes.

Chaume: Más allá del show, estamos pensando en meter un adelanto del disco. Si llegamos a un EP mejor pero veremos cómo llegamos a la grabación.

Por Tomás San Juan

Foto: Violeta Capasso

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