Por Nicolás Inchaurrondo
Fotos: Manuel Cascallar

Charla íntima e interactiva con Ramiro Sagasti, uno de los referentes de la escena local.

Pérez se prepara para su primer recital del 2018 en La Plata. En sus redes sociales, lo promocionan prometiendo canciones nuevas que le darán forma a su próximo material. Ramiro Sagasti, líder del grupo, nos cuenta más sobre este material, su relación con Caracas (2017), el show del viernes 4 de mayo y cómo se encuentra la banda con la incorporación de dos integrantes de alto vuelo: Germán Tschudy y Gastón Le (Un Planeta).

“Hay que entender que la virulencia y la fuerza del reclamo son, justamente, porque no está naturalizado el derecho”

“Estuvimos haciendo música con Martín (Lambert) durante un mes en el verano, de lunes a viernes, porque éramos los que estábamos acá”, cuenta Ramiro sentado en el sillón de dos plazas de su casa, mientras ceba un mate, y agrega: “Los últimos días grabamos unas ideas en una sala que estamos armando de forma autogestiva y seguimos trabajando con el resto de la banda a medida que se iban reincorporando de las vacaciones”.¿Cómo se preparan para el show del viernes? 

Ramiro Sagasti: Ahora vamos a tocar varios de esos temas. No se sabe cómo van a terminar en el disco, pero está bueno ir compartiendo esas primeras versiones. Tenemos ganas de sacar otro disco; apuntaríamos a que sea este año.

Ya están pensando en el disco nuevo, pero Caracas recién salió el año pasado, ¿cómo manejan los tiempos? 

RS: Suelen salir discos cada dos años, pero hay canciones nuevas. Pasa que es lo que nos gusta hacer. Entendemos que Caracas todavía nos puede generar trabajo porque es un disco reciente que se puede presentar en diferentes lugares, pero la vida del músico es componer. Si tenemos una nueva obra prefiero dejarme llevar y no especular tanto, no guardármela. Prefiero compartirla y vivir el momento.

¿Hay relación entre los temas nuevos y Caracas? 

RS: Sí, hay una relación porque están pegaditos. Pero también va a ser distinto. Nuestros discos no se parecen tanto entre sí. Tienen una línea compositiva, pero sonoramente no se parecen mucho.

Al tocar los temas nuevos en vivo ¿Se guían con la respuesta del público? 

RS: Lo que pasa con las canciones en vivo no es que las medís. Cuando las tocas en un concierto el nivel de concentración es mucho más intenso que en un ensayo o situación de estudio. La canción va tomando cuerpo. La única manera de encontrar el modo de interpretarlas es interpretándolas. Por eso es lo que hacemos.

Además, capaz hagamos alguna cosa con máquinas, nos achiquemos un poquito y hagamos algún set en el medio.

¿Eso va a ser con las canciones nuevas o también con las viejas? 

RS: Con ambas. Al tener una nueva formación nos dan ganas de agarrar temas y tocarlos de otra manera. Para flashear un poco, como si fuese otra canción. Así los nuevos integrantes tienen más libertades.

¿Se podría decir que van a hacer un set electrónico? 

RS: Se podría decir que es un set íntimo, no electrónico. No es que se pone punchi.

También puede haber una cosa más soulera, con raíces latinas y bailables; algo que ya tiene Caracas, que forma parte de nuestro ADN y que se va a profundizar un poco más. A mí me gusta mucho la música negra y el rock nacional: Sumo, Los Fabulosos Cadillacs, James Brown, reggae y soul.

Siempre va a existir esa cosa de trance que arrastramos desde el primer disco, pero al principio éramos un trío y los mismos instrumentos te van abriendo el camino y nuevas experiencias.

Y ahora se sumaron Gastón Le y Germán Schudy, ¿qué le agregaron a Pérez? 

RS: Sí. Después de grabar Caracas se fue Matías (Zabaljauregui) y se sumó Gastón, mientras que Germán estuvo de invitado en el disco. Con ellos cambian las cosas, porque son otras personas que vienen con su música. Se modifica en ensamble y es inevitable. Está bueno porque refresca un poco.

¿Cómo ves que se mezclen los músicos de las bandas platenses? 

RS: Está buenísimo mezclarse. Creo que en las escenas pasa eso. Se van mezclando y zapando. Te juntas a tocar cosas más informales. Te vas relacionando y se forman proyectos que por ahí duran una juntada o dos, pero a veces duran más. Está bueno no detenerse. Si tenés una fecha y hay alguien que pueda tocar, está bueno siempre hacerla y no suspenderla.

Me contabas que estuvieron haciendo la música de las canciones nuevas, ¿las letras también están? 

RS: Sí, pero al igual que la música, pueden ir cambiando. La mayoría las hice yo, aunque las terminamos de armar con Martín. Después las vamos modificando porque hay un nivel de detalle que tiene que ver con el ritmo de las palabras. Por un lado, juega lo que vos querés decir y por otro el impacto poético, que es muy importante para nosotros.


¿Relacionas el contexto cuando escribís? 

RS: Sí, siempre relaciono el contexto. No es que escribo una marcha sobre la problemática de la no naturalización del género. Voy más bien por la línea de Charly García o John Lennon, de visiones del mundo, de cosas en las que uno repara o cosas que uno hace o piensa. Pero eso es una visión política también.

Yo soy periodista entonces también hay algo que yo tengo muy internalizado que es mirar y contar. Casi todo lo que escribo está muy vinculado a las experiencias sensitivas. De repente puede haber un pensamiento y de repente puede haber una descripción de una situación o de un árbol.

Y dentro del contexto actual, ¿cómo vez el tema del feminismo en Argentina? 

RS: Me copa que se esté dando esa lucha, porque no están naturalizados los derechos de la mujer. Si bien es una consigna y la mayoría de los hombres están de acuerdo, más allá que uno pueda arrastrar comportamientos culturales torpes, hay una intención cada vez más generalizada de naturalizar esos derechos. Me parece fenomenal que se de esa lucha y también entiendo que hay un debate por la virulencia de la lucha. Hay que entender que la virulencia y la fuerza del reclamo son, justamente, porque no está naturalizado el derecho. Cuando los derechos de las mujeres estén naturalizados no va a ser necesaria una postura tan marcada.

¿Qué otras cosas vez en el contexto actual? 

RS: Creo que a nivel mundial hay un cambio de paradigma. Están pasando cosas terribles y el mundo se está yendo a la mierda. Los que están en el poder se quieren quedar con todo y los que no estamos en el poder queremos encontrar otra manera de vivir. La gente ya no se come el verso de que si tenés un trabajo para toda la vida está bien. Antes era un ideal y ahora es al revés. No hay que quejarse nada más. Hay que ser coherente con la forma de vida en la que uno cree y piensa.

Volviendo al feminismo, ¿cómo ves los grupos con mujeres? 

RS: A mí siempre me gustaron los grupos de chicas. Justo tengo por ahí el vinilo de Joan Jett. También me gustaban The Bangles, Las viudas e hijas del rock and roll, Sheryl Crow, Fabiana Cantilo. Hay algo en el timbre o la voz que me atrae.

Hay más participación y está bueno que ahora haya muchas bandas de chicas. De hecho, mi hija toca en una: Isla Mujeres.

A la música platense se la relaciona hoy con el indie, ¿qué pensás vos de esto? ¿Qué es el indie? 

RS: Teóricamente es la música independiente, pero se la asocia con la música alternativa. Se podría decir que es la nueva música alternativa que sale en los 2000 con The Strokes. No me gusta encasillar, pero entiendo que es lo alternativo, con canciones más despojadas. Creo que fue una especie de respuesta a la manera de encarar un proyecto musical de los noventa. Esta es una manera más austera. No hay que llenar estadios.

¿Pérez es indie? 

RS: Sí, creo que sí. Pérez es pop, rock, indie si querés. Cualquier término que le pongas te limita. Son canciones. Pérez está ligado al indie, pero es amplísimo. Hay bandas que hacen música blues, punk y alternativa que se las asocia al indie. Es un género bastante amplio, si es que es un género.

 

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