La llegada del nuevo siglo significó, entre otras cosas, una oportunidad para renovar el rock argentino. Tras años de supremacía del denominado rock barrial, con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota como principal estandarte, la irrupción de Él mató a un policía motorizado en 2004 allanó el camino para que nuevos ritmos fueran adueñándose de la escena nacional.

En ese contexto de plena transformación se formó, en 2008, una de las bandas esenciales para pensar el rock platense de hoy: Pérez. Con Ramiro Sagasti en voz y guitarra, Matías Zabaljáuregui en guitarra, Diego Goldszein en bajo y Martín Lambert en batería, el cuarteto originario de la capital bonaerense logró afianzarse en poco tiempo en los escenarios provinciales con su propuesta de rock pop.

“Después de ‘17 canciones para autopista’ sería medio raro sacar un disco con dieciséis temas ahora. Tendrían que ser más o muchos menos, para no hacerle sombra”, comentó Martín Lambert entre risas.

En enero de 2010 sacaron su primer disco homónimo. Allí, las influencias de las bandas de rock clásicas argentinas y británicas estaban latentes tanto en las líricas como en el ritmo. La llegada de 17 canciones para autopista en 2012 los encontró con algunos elementos del indie flotando en las canciones, particularmente en las cuerdas de Ramiro y de Matías. Esas incursiones en nuevos estilos, que rompieran con su estructura inicial, terminaron por consolidarse en La hora de los pájaros, su tercer álbum, en 2015.

Actualmente, luego de tocar junto a Peces Raros y Tototomás en el Martes Indiegentes que tuvo lugar en Niceto, se preparan para cerrar el año con un puñado de conciertos y con la mente en lo que va a ser su próximo trabajo de estudio.

¿Qué planes tienen de cara a los próximos meses? 

P: Estamos pre produciendo lo que va a ser nuestro próximo disco que va a llamarse Caracas. Estamos a full con eso, produciendo las canciones, armando un poco, haciendo algunos demos. En teoría vamos a grabar en diciembre en Capital, en el estudio de un amigo. En enero descansaremos las cabezas, para escuchar todo más o menos frescos. Después de eso, en marzo, veremos si ya podemos mezclarlo. Nos encantaría poder tenerlo en la segunda mitad del año que viene.

¿Ya tienen seleccionadas las canciones que van a grabar? 

P: Todavía estamos atravesando ese proceso. Tenemos 16 canciones en este momento, de las cuáles hay que limpiar algunas. Después de ‘17 canciones para autopista’ sería medio raro sacar un disco con dieciséis temas ahora. Tendrían que ser más o muchos menos, para no hacerle sombra.

“Después de ‘17 canciones para autopista’ sería medio raro sacar un disco con dieciséis temas ahora. Tendrían que ser más o muchos menos, para no hacerle sombra”, comentó Martín entre risas. 

¿Qué va a encontrar el público en este nuevo material? 

P: Este disco tiene muchos más colores de percusiones, de teclados, de ritmos que todavía no exploramos como el reggae o la cumbia. Tiene otras métricas, algunas cosas electrónicas. Está más cargado de eso que los anteriores. Igual en todos los discos nos fuimos animando a probar cosas nuevas. El primero era más cuarteto clásico con guitarra, bajo y batería; en el segundo Ramiro agarró un poco más la guitarra y metimos más teclados y cuerdas, algunas tímidas percusiones; y en el tercero metimos más teclados, más percusión y más electrónica también. En este, de todo eso, hicimos un mix. Y lo bailable, que antes era la excepción, ahora pasó a formar una parte más importante.

¿Cómo fue para ustedes esa etapa de transición entre los discos? 

P: Lo que pasó con el primer disco fue que no tuvimos mucho tiempo para laburar la producción. Fue como una foto de ese momento en el que recién empezaba la banda. Fue todo muy vertiginoso. Nosotros nos juntamos y a los veinte días ya teníamos el primer concierto agendado y todavía no teníamos ni nombre. Armamos algunos temas, salimos a tocar y se fue dando todo muy naturalmente. Quisimos grabar y lo hicimos. Fue todo muy espontáneo.

Después ya hubo más tiempo para hacer el segundo disco y de alguna manera el hecho de meter otros colores, otros instrumentos, también responde a una inquietud de estar en movimiento, de probar nuevas cosas y divertirse al hacerlo. No es una cosa que viene de afuera hacia adentro necesariamente, de querer sonar como otros, sino una inquietud nuestra de adentro hacia afuera, de querer probar con otros ritmos, con otras cosas. A todos nos gusta un montón de música más allá del rock y dentro del rock, un montón de estilos diferentes y eso da lugar para que cada uno se pueda divertir un poco más y tener un poco más de espacio para traer a la banda cosas que por ahí escuchaste en otro lado o te dan ganas de probarla.

 

https://perezmusica.bandcamp.com/

Por Alma Carrasco
Foto: Manuel Cascallar

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