Por Nicolás Arias
Foto: Gonzalo Calvelo

Siempre en el filo entre lo que muchos suponen que debe hacer una banda y sus propias convicciones (“Nosotros nunca vamos a ser una banda popular”), los Peligrosos Gorriones siguen siendo una de las gemas platenses más auténticas que perdura brillando a la luz de la producción. Nuevo disco: Microbio (2016). Y nuevo desafío también: Afrontar la ida del tecladista Cuervo Karakachoff.

¿Cómo les viene sentando el formato trío?

Rocky Velázquez: Nos llevamos muy bien de trío. Ya lo hicimos varias veces: Un show en Cemento en el ’95, una gira en Cuyo, el pasado 19 de noviembre en La Plata, el Konex.

¿Y los teclados cómo lo reemplazan?

Rocky: Sin teclado. Un trío puro, nada de máquinas.
Guillermo Coda: Es que el protagonismo lo lleva la canción. No es que descolle demasiado un instrumento, sino la mezcla de ellos: Guitarra, batería, bajo, voces, armonías raras. No hay un Mollo, un Bill Bruford. Naturalmente, con el alejamiento del Cuervo tuvimos que replantearnos el formato. Pero los ensayos salieron sin problemas. Lo podemos hacer y no buscamos un reemplazo ya.

Como decías: Lo que importa en definitiva es la canción.

Coda: Si. Y canciones particulares porque las armonías o patrones que tienen los Gorriones quizás no sean los acostumbrados a escuchar: Estrofa, estribillo, estrofa, estribillo, solo, estribillo y por ahí termina con el solo. Nosotros quizás no nos apegamos a eso. Pero sin querer, no es algo buscado para ser raros o diferentes. La estructura pueda que no tenga estribillo, o que tenga tres veces el estribillo.  Por ahí aparecen acordes que no sabés de dónde vienen, pero como en nosotros se da de forma natural no queda forzado. En ‘Siempre acampa’ nos pasó eso, es una canción que es como tirante, tensionada y en el estribo se relaja. El estribo tiene un patrón de acordes normal, pero la estrofa no, tiene algo tirante. Y como la melodía y la batería van perfectas, suena normal.

Rocky: En los Gorriones no se plantea una estilística ¿Qué hacen los  Peligrosos Gorriones? ¿Grunge? Nosotros vamos a lo que nos divierte. Las canciones siempre están al límite y en juego.

Coda: La métrica de las melodías que entran de una manera especial. La canción ‘Esto’, con ritmos medios entreverados, esa cosa medio trabalenguas pero musical. En la banda yo toco de una forma y por ahí en mi casa yo toco de otra forma, rasgueando una guitarra.

Rocky: A mí me pasa. Si tengo que tocar un tema en Pájaros pienso una batería más bien normal o tradicional. Pero cuando toco con los Peligrosos Gorriones siempre pienso en hacer algo más jugado, que no sea tan convencional. Y eso lo hacemos todos.

Coda: Y a su vez estamos abiertos al diálogo. Pensar en la música como algo más importante que los egos de cada uno. En definitiva lo que queda es la música y si vos decís “En esta canción hago menos, pero funciona mejor”, pues haré menos. Sucede en ‘Verónica’ que es una canción despojada. Yo tenía un campo fértil para hacer solos de guitarra y sin embargo me concentré en pocas notas. Listo, funciona. Si la canción pide eso, vamos por ese lado. Y si pide locura vamos por ese otro.

Como Microbio salió hace poco, pareciera que la vuelta de Peligrosos Gorriones fue ayer. Sin embargo ya tiene varios años. Desde 2009. Fue de a poco

Rocky: La vuelta en principio no tomó protagonismo en nuestras vidas. Lo fuimos llevando de manera natural, sin forzar. Fran (Bochatón. Cantante, bajista y principal letrista del grupo) estaba sacando un disco nuevo, yo estaba con otro nuevo en Pájaros. Y dejar eso tampoco estaba bueno. En un momento pegamos la compañía (Pirca Records) y ahí hicimos el disco en vivo. En realidad nosotros queríamos grabar un disco de estudio, pero el disco en vivo era un ítem que no teníamos. Y la compañía para reinsertarnos en el circuito de vuelta lo pensó a la manera de un grandes éxitos, pero en vivo.

Coda: En realidad entre 2009 y ese disco en vivo de 2014, nosotros salimos a tocar ese tiempo de manera independiente por las provincias: Córdoba, Mendoza, el sur, el Ópera de La Plata. Volvimos a tocar como lo hacíamos en los ’90, tocando los temas viejos. Antes del 2014 ya teníamos un repertorio para un disco. Y aún nos siguen quedando temas sin grabar. Es que desde que volvimos hasta hoy, es casi el mismo tiempo que llevó el proceso de los ‘90. Ocho años más o menos.

¿Y cómo fue la llegada particular a Microbio?

Coda: También dentro del mismo proceso. Teníamos como 20 temas de los que hicimos una pre selección. Algunos entraron a lo último como es el caso de ‘Verónica’, que lo habremos ensayado dos veces. ‘Puertas adentro’ es el mejor tema del disco, o el que más me llena. Lo escucho con auriculares y tiene un clima bárbaro. Me gusta cómo quedaron los temas que canté yo, que un principio le dije a Fran que los cantara porque es el cantante. Él me dijo que lo hiciera yo porque son mis letras. Accedí con un poco de miedo al principio, pero después fue al revés porque lo tomé como un gesto de Fran para conmigo y me dio seguridad. Los temas se fueron dando de forma natural y son de diferentes épocas. Y si bien tiene un sonido actual sigue siendo los Gorriones, no hay dudas, no es otra banda.

Recuerdo que en 2008 en el diario De Garage (todos sub -30 en esa época) nombraban a Peligrosos Gorriones como otras de las victorias locales junto a Virus y Los Redondos, pero que esa generación no había podido vivenciar sus épocas de auge. Hoy ustedes se están mostrando incluso a generaciones más jóvenes. ¿Qué les significa eso? 

Rocky: Que les gustemos a esas generaciones está buenísimo. Nos reconforta porque quiere decir que el material que uno hizo en aquella época trascendió. Nos deben ver como unos dinosaurios, ¡Tipo los Rolling Stones! 

Coda: Un día que fuimos a tocar a San Juan vino un pibe de 19/18 años. Y le digo: “¿Vos por qué escuchás a los Gorriones?” Por mi papá me dijo. “¿Cuánto tiene tu papá?”. 42, contestó. “¿Y dónde está?”, le pregunté; y me dijo que estaba cuidando al hermano menor. No fue el padre pero mandó al hijo. Eso para mí es el mejor piropo. Y en los recitales pasa eso: los que hacen pogo son los pendejos y los que están atrás son los de nuestra edad.

Rocky: Y lo interesante de ese fenómeno es que se dio sin compañía. Sin plata para que eso trascienda. 

Coda: Cero business.

Rocky: En el ’99 nos fuimos por la puerta de atrás. Y es más, volviendo a las bandas que nombraste vos y De Garage (Virus y los Redondos), ellas no tenían algo que nosotros si teníamos: Estábamos acá cuando trascendimos, ellas lo hicieron en Capital. Y eso le dio la oportunidad de flashear a mucha gente que nos conocía desde los inicios y que en dos años veía que estábamos por MTV, veían a una banda realmente under que se posicionaba para ser una banda más popular. Finalmente no terminó siendo porque nosotros no tenemos el comportamiento para ser una banda popular. Y eso fue importante para la gente de acá en La Plata. Alimentó el mito.

Coda: Pero igual al volver, nosotros rompimos el mito. En el momento de volver a reencontrarnos con la gente del palo fue como una burbuja en el tiempo… “Uy, los Peligrosos Gorriones, la banda de culto”. Pero ahora ya está. Nosotros estamos vivos y tocando, con disco nuevo, temas nuevos, que es lo mejor que nos puede pasar. Y no es un refrito de los ’90.

¿Y la inversa? ¿Cómo se llevan con la gente de su propia generación que los sigue? A veces la nostalgia puede ser contraproducente con la obra actual. 

Coda: Al que habla muy mal o muy bien no se le presta atención. Si me dicen que soy Jimi Hendrix o que soy un desastre, ambas son mentiras. A los extremos no le damos bola. La gente que nos conoce y va a los shows es la que realmente tiene la potestad de opinar. Porque puede hacer sugerencias constructivas.

Rocky: Como uno que dijo: “Ahora que no está el Cuervo son rock chabón”. Es medio discriminatorio eso, es facho. El rock chabón como una ofensa. Esos fans quizás no conocen la realidad de uno, cómo la está viviendo. Yo estoy por cumplir 50 en un par de años. ¿Qué energía adolescente puedo llegar a tener? Poca.

Coda: Aunque en vivo seguimos tocando y todavía está eso picante que nos mantiene encendidos. Terminamos cansados el show, pero felices. Eso nunca va a cambiar. Yo tengo, de jugar a la pelota, la rodilla rota. Y muchas veces después de tocar me duele porque salté y no me di cuenta ¡Me olvido! Y los fans tampoco son taaaantos.

Ahora en abril será la primera vez que toquen en Pura Vida ¿Qué les representa tocar en un lugar así? 

Rocky: Hoy en día, por como viene la mano, mi opinión es que estamos más para tocar en lugares chicos que en grandes. A mí me seduce volver al llano, me pone bien, me llena de alegría. Pura Vida es mi casa acá en La Plata, lo he curtido con Pájaros cuando fuimos de las primeras bandas en tocar ahí. Me parece un lugar fundamental para la cultura rock de la ciudad.

Coda: Va a salir un show bueno, rockero, como corresponde. “Rock chabón” ¡Jaja! ¡Nada más alejado del rock chabón que ‘Puertas Adentro’!

Rocky: Quizás quien lo ve así está dolorido con la situación, como también lo estamos nosotros. Que no esté el tecladista duele porque para nosotros siempre fue prioritaria la parte humana. Nunca cambiamos un integrante porque pensamos que la característica de la banda es la sumatoria de las partes de cada uno de nosotros. Por eso nos cuesta también reemplazarlo.

Coda: No se reemplaza por ahora. Se espera.

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