Históricamente La Plata, ciudad universitaria por excelencia que congrega a jóvenes de todos los rincones del país, se caracterizó por sus movimientos culturales y la innumerable cantidad de artistas de diferentes ramas que surgieron de ellos.

En esa gran vorágine creativa que se vive en la ciudad de las diagonales, cuatro chicos se encontraron en la Facultad de Bellas Artes y le dieron forma a una de las bandas que hoy lidera la escena musical platense: Peces Raros, con Lucio Consolo en voz y guitarra, José Manuel Lescano en el bajo, Benjamín Riderelli en batería y Marco Hugo Viera en voz y guitarra.

Más allá del complemento musical y de la sincronización con la que se mueven arriba del escenario, la amistad devenida en hermandad fue la base sobre la que se levantaron los cimientos de la banda. “Nos formamos mucho más por una cuestión humana que por una búsqueda musical del otro como instrumentista o compositor”, completó Benjamín.

Los peces, amantes de eso que eligieron como estilo de vida, respiran música. Lucio, por ejemplo, está trabajando en unos boleros electrónicos, Marco disfruta ponerse en el rol de DJ, José Manuel se luce en un quinteto de clarinete y Benjamín, aparte de dar clases de batería, se junta con gente que no conoce a improvisar por largos ratos. De ahí que la única bandera que levanten sea la del arte, la de defender y fomentar lo propio.

Allá por 2013 se sumergieron en la aventura de grabar No gracias, su primer disco. Las influencias de Bob Dylan, The Strokes, Red Hot Chili Peppers, Spinetta y Charly García están ahí, latentes en cada pieza de la producción. Sin embargo, a pesar del buen recibimiento del público, de lo conformes que se encontraron una vez finalizado el trabajo y de cómo eso terminó de consolidarlos como grupo humano, para su segundo álbum decidieron dar un vuelco hacia ritmos más electrónicos.

“En nuestro primer disco le cantamos al rock. En el segundo queríamos hacer algo original, que la gente bailara y fuera todo una fiesta. Y ahí nos encontramos con la electrónica que es la música de nuestra época. Te puede gustar o no pero esa música rítmica, corporal, va penetrando en todos lados”, sentenció Benjamín a la hora de justificar el giro de estilo que dieron para Parte de un mal sueño.

Ese nuevo proceso creativo, además, los encontró más punzantes a la hora de componer y con ritmos contundentes, frenéticos. Y más allá de las melodías pegadizas y bailables, las letras apuntan a navegar entre las profundidades de quien las escucha, exploran pasajes más ambiguos, casi oníricos; y ahí, precisamente, reside la maduración que alcanzó el grupo.

Este último trabajo, que aún no pudo materializarse por razones que los excedían, vio la luz en las plataformas de Spotify y YouTube. Lejos de renegar frente a estas formas de distribución, la banda entendió que esa era la manera de masificar su producción. Para su sorpresa, México se posicionó segundo entre los lugares que más los escuchan. Para Benjamín “si el disco no fuera gratis, si no estuviera en internet, jamás nos hubieran escuchado en México. Que la música llegue a más personas hace que esa gente tenga ganas de verte. Hoy el negocio musical está en los shows en vivo”.

Peces Raros hoy atraviesa su mejor momento desde su formación. La profesionalidad con la que encaran sus proyectos, la maduración que alcanzaron con el paso del tiempo y la consolidación de la banda tanto arriba de los escenarios como lejos de ellos, se reflejan en el éxito que comienza a cobijarlos.

Por: Alma Carrasco

Foto: Luciana Demichelis

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