Puesto que el último trabajo de Parte Victoria se titula Va una pregunta interesante para comprenderlo puede ser, ¿Adónde va? ¿Cómo es que va? ¿Va cualquiera?

Podemos ir ensayando poco a poco algunas respuestas.

Todo obra de arte tiene una invitación implícita desde el vamos. Así que, interpretando el título del disco como una conjugación del verbo ir, bien podemos pensar que el último CD de Parte Victoria nos estimula a viajar. Si además tenemos en cuenta el dato de que su corazón compositivo está combinado por los balcarceños Iñaki Echeverría y Santiago Coria, sumémonos entonces a un imaginario trip sonoro hacia las tierras serranas del sudeste bonaerense.

En ese onírico desplazamiento de melodías lo primero que encontramos es lo elemental: los preparativos y las distancias ganadas compás a compás. Eso es lo que escuchamos en “Atesora”, la canción que inaugura el álbum con pulso firme y entusiasta donde vamos viendo qué elementos se van agregando progresivamente para llenar las maletas sonoras.

Con “De donde caíste” y su clima brumoso se desea, un poco ansiosamente, el descenso hacia el mar. Pero lo real es que apenas podemos distraernos de una incipiente tormenta de lloviznas que deben ser despejadas del vidrio con el ritmo parabrisas de Martín Andrada. Por suerte luego vamos oyendo un “Pálido cielo” que incita a volver a la alegría con un sol armonioso que asoma sus rayos por detrás de la última nube gris. “Mi serañora una vuelta a casa a mitad de camino, pero el mejor estribillo minimalista del disco nos convence que lo acertado es seguir enfilando hacia el porvenir.

“De Nuevo” tiene la acogedora calma que siempre precede a un certero “Vendabal” (¿licencia artística para esa falta ortográfica? ¿O el traqueteo del auto nos hizo mover la mano y la lapicera escribió como pudo?) que ofrece un inicio interesante con una atmósfera densa tamizada por los acordes del bajo y los sonidos en reversa al mejor estilo beatle en Revolver. Quizás las rutas que rumbean por la pamba bonaerense puedan haber inspirado ciertos aires telúricos del track.
En “Catalina” vislumbramos un descanso del viaje donde agarramos un cancionero de recursos ligados a la vieja escuela acústica del rock argentino. Más allá de la referencia que podamos hacer con “Catalina Bahía” la forma en que Echeverría entona la voz más bien parece ser inspirada por Litto Nebbia, uno de los mayores viajantes por los paisajes de nuestra música, qué duda cabe.

No falta tampoco dentro del equipaje el pop canción que Parte Victoria ensalza como bandera desde sus inicios y que vuelve a toda marcha con la canción “Ella ríe”. Sus melodías son un La puta que vale la pena estar vivodentro del contexto general de viaje bucólico que propone Va.
Ya en el último trayecto escuchamos la canción “Desaparecesy, justamente, de a poco va desapareciendo cierto vaivén que nos vuelve a la rutina plana de fin de disco/viaje.
¿Llegamos a Balcarce entonces al final? No lo sabemos, pero lo seguro es que la bienvenida que nos da la afluencia de trombones, cellos y clarinetes del final nos augura más lindas melodías en el siguiente disco (¿viaje?) de Parte Victoria.

Por Nicolás Arias

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