Por Mariano Merlo – Pushit

Elegir dos discos me es muy difícil: los discos a veces son momentos, o días, o etapas completas. Vas armando el playlist de tu vida de acuerdo a tus emociones, pero quizás pueda recordar cuáles fueron los que pusieron comienzos o finales muy marcados en mi vida.

El primero es Use Your Illusion I y II de los Guns n’ Roses. Mi hermano lo tenía guardado en una caja, envuelto en un pañuelo, era uno de sus tesoros más grandes. En esa época tenía 8 años, sonaba Ace of Base y Roxette todo el día en la radio, pero una vez, lo encontré fuera del cofre, y le di play: fue una revelación, el sonido de las guitarras crudas y la voz de Axl le declararon la guerra a mi infancia de moda y me rendí: ahí supe que la música iba a ser de mi lo que quisiera el resto de mi vida.

La adolescencia fue como la de muchos de los que nos dejamos alimentar por MTV: mucho punk, grunge, montañas de casettes grabados y música al palo. Arranqué con la viola en el 99’, empecé a encontrar otros sonidos y lo que me hacía sentir estar del otro lado de la burbuja, adentro. Fue el despegue de otra búsqueda. ¿De dónde vino esta canción? ¿Que influyó esto? Hacia atrás siempre, buscando el origen, la raíz.

Eso fue lo que más me impulsó a entender otras formas, diferentes puntos de fuga dentro de la misma canción, y en esa búsqueda, me choqué con otro disco, que no fue tan exitoso a nivel internacional como los anteriores de la banda, que me encantaba, pero que quizás no me había encontrado a tiempo, al no ser tan contemporáneo.

Sueño Stereo de Soda me chocó de frente y me dejó inmóvil, en medio del inicio en mi actual banda, Pushit, y teniendo a mis compañeros como autores intelectuales de eso.
Me iba unos días de vacaciones y robé (con amor) de la sala varios discos digitales (ya digitales), puse este disco a reproducir cuando llegué, y no lo cambié, ni siquiera me tomé la molestia de escuchar el resto.

Me encapsuló en todo, estadios, letras, armonías, todo me generaba mil cosas distintas, ya no era cabecear, ni gritar ni expulsar broncas, esto era otra cosa, era dejar que la música fuera intuitiva y a flor de piel, Sueño Stereo fue el fin de mi adolescencia musical. Aun me cuesta no nombrar otros, todos te generan tanto recuerdos como una mirada actual, pero creo que si elijo una manera de ordenarlos, no elijo cuán exitosos o complejos fueron, sino lo que generaron en mi historia, para mirar atrás, verme ahí y verme de nuevo.

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