“Que el peligro se vuelva místico”, suena tan intrépido como intrigante. Y tal vez esa sea la sensación que nos quieran dar los Mansión Manija en su disco debut. Una propuesta donde el sonido lo es todo.

Lanzado por Ediciones Tentáculos, Peligro Místico reconstruye a lo largo de doce canciones un sonido vintage con el cuidado comando de guitarras curadas en los sesentas. Pero por más grande que parezca la categoría, es ahí donde se vuelve intrépida. Un rock con momentos muy surf al estilo Dick Dale o The Trashmen. Matices psicodelicos al estilo The 13th Floor Elevators y un fuerte concepto garage rock desde la voz ronca de Andres “Bocha” Vasquez. El disco crece y avanza en esta clave: guitarras en un primer plano, arreglos de plena distorsión y voces en lo profundo.

La banda la completan Guillermo Sendra en guitarra y coros, Noelia Infantino en batería y Sebastián Aladro en bajo. Todos de gran tarea y no es menor decirlo. El trabajo fue grabado en vivo a una toma por tema. Las tomas adicionales, la mezcla y el master estuvieron a cargo de un viejo conocido: Germán Herrera alias “Pitilo Beat”.

El disco abre con Esta Bien. Una pieza surf rock de manual, donde una viola con clean valvular construye acompañada de la precisión en los platos de Infantino, un lugar ideal para el juego de un riff y frases como: “Esta bien si digo que este es el ultimo dia para ver si es buena la suerte o es mi enemiga. Vos sabes lo triste que es dejarse morder.”

Le siguen El Idiota y El Crepúsculo de los Ídolos construidas en la misma clave que su anterior con frases como: “Quede colgado en la transmision, fui destrozado por el amor” o “Son los poetas, con hambre y sin letras, se estan matando por una idea.”

Un brillo más indie aparece en La Hora Cero. Un bajo arrollador y un riff aún más se funden en una canción que narra sobre el arma más letal que tienen las personas: las palabras.

Escrito en el sol fue el single lanzado en julio de este año, previo al lanzamiento del disco. Una curiosa canción de amor en clave surf con pasajes divertidos como “No lo ves? Me derrito por vos” o “Vamos a compartir la fiebre un día más”.

El tempo desacelera un poco en Tesis Manija y Clavada. La apuesta de la banda por la canción es fuerte: siete de las canciones del disco pasan los cinco minutos y el resto pasea entre los cuatro y tres minutos. El álbum comienza a cerrarse con Espacior Interior. Una canción larga con extensos fraseos instrumentales que se pierde en un fade out con un arreglo seductor.

El calor de las llamas se apodera de los tracks 9 y 10: Camine por el fuego y El Fuego. Ambas similares pero dando cuenta de fuegos muy distintos. La primera de un calor más místico. Y la segunda del calor del hogar con pasajes tan cálidos como: “Prendemos el fuego de nuevo y el frio se apaga. El humo traera los recuerdos y el sol la mañana.”

La última canción es la que le da nombre al disco: Peligro Místico. Una pieza rock mafiesto de la banda. Un resumén perfecto de lo que trata el larga duración, encerrando todos los matices reconstruidos a lo largo de las canciones. Donde el pasado es el lugar perfecto para salir a cazar sonidos.

Por Matías Julián Angelini

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