Primero lo primero: Este disco relata el proceso de un tipo que está herido y a lo largo de las canciones va meditando cómo curarse. No espere mucho optimismo por acá, es la historia de un desamor. Como el título del track que da inicio al álbum.

Con un EP acústico en su previo haber, ahora es el turno del primer álbum como solista del juninense Lucas Gunner luego de su experiencia con Bipolar. A diferencia de su EP, en esta ocasión escuchamos al músico acompañado por una ajustada banda en formato eléctrico. En Destinos imposibles, los sonidos confluyen en donde se encuentran el hard rock y el afecto por el formato canción.

Las letras del músico enfocan al amor como un campo de batalla melodramático. En sus once canciones, no faltan referencias metafóricas a las luchas, las guerras, los soldados, las cárceles. Todas figuras poéticas que se enmarcan bajo el prisma del amor sufrido
El juninense más famoso, Manuel Moretti, dijo alguna vez: Le di mi vida a la canciones. Y Lucas Gunner pareciera entender la música en el mismo tono. Entregarse de lleno a los vaivenes emocionales que impliquen.

Si bien no faltan las canciones con garra rockera, donde mejor dialogan música y letra es cuando bajan unos cambios y las reflexiones transitan los pasajes de baladas como “Gris/Color” o “Mortajas”. El tono melancólico de la lírica de Lucas Gunner se amolda mejor a ritmos lentos.

Incluso una canción, “Cárcel de amor”, necesita desarrollar su concepto en dos partes. La primera parte más popera y la segunda más baladística. Pero en ambas las palabras declaman la resignación de un amor que ya no va más y que trajo sufrimientos de ataduras que hay que liberar.

El disco fue masterizado en el estudio neoyorquino de Masterdisk, por el ingeniero estadounidense Scott Hull quien ha trabajado con músicos de la talla de Bob Dylan, Lou Reed o Bruce Springsteen. La ligazón del trabajo aplicado a Destinos imposibles tiene más que ver con el sonido de The Boss.

El final es con “Ya no creo en el ayer”, una suerte de liberación de penas con una canción esperanzada que cierra con la frase: “Todo esto para sentir que los sueños están por venir”. El primero de esos sueños para Gunner es este disco. El futuro dirá si debe seguir transitando caminos tortuosos que desemboquen en nuevas canciones.

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