Una metamorfosis sufrió Eskapicuá en las últimas semanas. Sin previo aviso, por las redes sociales, el trío modifico su nombre por uno más sencillo, Low. A su vez, luego de varias presentaciones, lanzaron el EP No me ves, durante agosto. La primera muestra de estudio de la banda conformada por Tomás Alegre (guitarra y voz), Martín Davicino (bajo) y Matías Llano (batería). Tres canciones de bolsillo, de escucha rápida y con volumen moderado.

Si hay que navegar una melodía que atraviese el material, ese es Iron Maiden. Los primeros segundos de “No me ves”, es un recuerdo a “Phantom of the Opera”, del disco homónimo, y debut de los ingleses. Aunque desaparece y se cambia por una crudeza que transita entre lo heavy y el rock alternativo, la voz de Alegre no se pierde en ningún instante de la canción. Toques de stoner nutren “Parálisis del sueño”, el segundo y potente track del EP. Solidez en la línea del bajo y batería, instrumentales oníricos que llenan a cabalidad la interpretación y fraseos de Tomás (“Estoy aquí partido en dos/ mitad vigilia, mitad realidad”).

Un final sorpresivo es “Mi fortuna por vos”, con un inicio de batería militar que cambia a un ritmo soul, de un resultado destacable. Que la calidad del disco sea así, es debido al trabajo de Daniel Brichetti en la producción y grabación. Que la guitarra suene oxidada y a la vez bien, habla por sí solo de él. Así como Davicino y Llano sean los guías de la primera expedición de Low, donde los instrumentos no chocan y fuesen extensiones de sus cuerpos.

Para una primera entrega, es más que satisfactorio el trabajo. Por otra parte, es el gusto a poco, el que acaba diciendo “Si quisiera cambiaría mi fortuna por vos/ Pero no son más de dos mangos sucios” y se despide con la virtuosidad del trío. Un inicio sólido, el cual debe perdurar para un próximo larga duración, que más de uno –desde acá- espera sea pronto.

Por Juan José Llano Oyarzún

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