Los Valses publicaron un primer disco que poca apariencia tiene de debut inexperto. Se explica por el oficio que tienen sus integrantes en el arte de crear canciones. Los cuatro músicos que integran la banda tienen anteriores incursiones musicales, discográficas y de producción. Además, el agregado de la masterización del álbum por parte de Alfredo Calvelo debe tener su grado de incidencia en el buen acabado final.
Al darle play al disco arriba la impresión de estar ante la inminencia de una obra que sonará prolija de principio a fin. La primera canción, “Educación a distancia”, es una especie de síntesis o preview del resto de los tracks. A lo largo de más de seis minutos se toma su tiempo para desplegar sus variables paisajes sonoros con un trabajo atento a los detalles, da la sensación de ser uno de esos medley bien coordinados. Arrancar un álbum con una canción de más de 6 minutos y medio no es algo que hoy se haga a menudo. Pero aquí funciona acertadamente como una invitación a conocer de qué va el resto del CD.
El gancho más grande lo tiene el estribillo de “Corazón Loreal”, pegajoso como chicle. El falsete que entona Pablo Matías Vidal garantiza un hit que seguramente será de los más cantados en los shows. Difícil que alguien se resista a poner la voz finita y entonar: “¿Quién te dijo que no tengo nada que esconder?”.
Las letras por momento tienen cierta tendencia al aforismo (La banda ha expresado su gusto por Antonio Porchia) con frases ideales para estos tiempos de estados en whatsapp, “No te insisto porque quiero que no te quedes”. Aunque también pueden destruir las sentencias titulando vagamente una canción con un nombre como “Por equis motivo”. Además Los Valses describen letras que como viñetas de la vida suburbana explicitan su raigambre platense. Algunas de esas marcas se escuchan en la lírica de “Si se escucha el tren” o “El rulero de Mabel”.
El cuarteto comparte bajista con Mostruo! y ahora, con este disco para escuchar y comparar, se puede reconocer la presencia melódica que Gabriel Ricci les imprime a ambas bandas. Dicho de otro modo: Algunas canciones –como “Por equis motivo”- bien podrían entrar en Profunda Desorganización, el más mid tempo último álbum de Mostruo!
“Ciencia cierta” cierra y, casualidad o no, se ve que la banda maneja la ciencia de cómo cerrar correctamente un disco. Esta canción, la más cercana a un verdadero vals, tiene un final épico donde las guitarras van dialogando en solos elevadores mientras que la batería marca el ritmo cual fanfarria que nos conduce en el camino. Termina la canción y dan ganas de volver a escuchar desde el track uno. Eso es lo que tendría que hacer cada disco. No muchos lo logran.

Por Nicolás Arias

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