Por Matías Julián Angelini

En 1980, la cantante brasileña Rita Lee escondió dentro de un gomoso soft-disco llamado “Lança Perfume”,  una trama oscura y subterránea. La canción hace referencia a una droga usada en los carnavales de Brasil en los años sesenta, de un efecto psicodélico y desinhibido. De algo de esto es que se nutre Sueño blanco y el globo de la muerte, el disco debut de Lanzaperfume.

Un grupo de músicos oriundos de Berisso abrazan el concepto y crean una banda con canciones intrépidas que apuestan al trance y los climas, siempre tomando el rock como horizonte. El grupo atravesado por varias formaciones y parates se definió en 2015 con Juan Pablo Altamiranda en voz, Marcelo Baban en guitarra y coros, Mauricio Paris en teclados, Pol Desimone en guitarra, Fabricio Bifaretti en bajo y Nicolás Zein en batería.

Arreglos de guitarra precisos, teclados muy cerca de Ray Manzarek y de sonidos ochentosos, y una voz curada por la Rock & Pop de los ochenta. Estos son algunos de los elementos esenciales de Lanzaperfume. Una banda sin protagonistas, donde el sonido y las melódias son las que toman los primeros planos. Sueño blanco y el globo de la muerte a primera escucha no muestra altibajos y demuestra maestría en los arreglos y en la mezcla de las canciones. Ningún efecto es abusado, ningún volumen desentona.

La placa abre con ‘El Dorado’, una canción con un riff western y que, entre arreglos slide dan paso a cuatro minutos de cadencia sesentosa. La virtud de Zein en los platos produce un obligado movimiento de cabeza mientras Altamiranda corona el modesto estribillo: “Vampiros oh”.

‘Sabbatini’ es impredecible. Un tema que crece constantemente para volcarse en un estribillo plenamente melódico: “Miren al cielo esta vez por última vez”. De puro eclectisismo, la canción da lugar a una formula que se repite en el disco: el canto se diluye para dar paso a una trova de versos narrados.

‘Payasos’ es un rock de una misteriosa trama nocturna que reúne balas en una guantera, policías y ginebra hirviendo. Un rhodes abre ‘Plástico’, una canción con un pulso entre el reagge y lo psicodélico que se funde en un grandioso solo de guitarra.

El sexto track es ‘Tanguito Dudoso, un mid tempo de batería tapada que crece entre arreglos de la guitarra de Baban. “Y si fuera cierto, no quiero saberlo” sintetiza Altamiranda. El pulso sesentoso regresa en ‘Cocaína Terror. “Estrategia contra sueño”, celebra la canción.

Un acordeón desde el Roland Juno de Paris conduce a ‘Cosaco. Un coro de varones da intervalo y retoma el ritmo cuasi marcha. “Afuera no se puede dormir” grita el estribillo. ‘Maiden’ cierra al disco debut de Lanzaperfume. Un tema con una cadencia similar a sus anteriores, donde la apuesta es un clima y un trance entre fraseos.

La fórmula de Lanzaperfume es interesante e inspiradora: sonar bien es la bandera. Canciones cuidadas, manifiesto de sonido como banda y climas son los puntos fuertes de Sueño blanco y el globo de la muerte. Un disco que es debut pero que no es nada inocente.

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