Por Juan José Llano Oyarzún

El ejercicio más tedioso que hacemos quienes escribimos sobre música, es catalogar a la primera pasada una banda, una canción o un álbum. En ese mismo juego ponés a los chicos de Frank is Dead y el revoltijo de sonidos que aparecen en sus canciones es para que le dé un cortocircuito a cualquiera. Bajo ese parámetro, Frank is Dead y los animalitos del bosque (2017) continua el camino de absorber todo lo que transita por el espacio de ellos y lo traducen para todos.

El disco funciona como una ópera rock escrita por Lewis Carroll en nuestro tiempo. Un relato actual de fábulas e historias que son parte de las ciudades en las que vivimos. Una bisagra a un mundo paralelo donde el inglés deambulaba sin problemas y que los Frank han encontrado en la puerta de entrada. En ‘La entrevista’, el corte sin anestesia pasado el minuto, es una prueba de lo que irá pasando.

Paisajes de un psiquiátrico enredado en ramas que se mueven bajo la electrificación de la guitarra de Fran Fornica en ‘El oso maloso’ y que constituye al villano de la obra. Tramos de riffs que son sacados de lo mejor de los juegos de suspenso de 32 bits. Lo contrario al inicio de ‘Coconiño’, un ritmo extraviado del rap español que muta al mundo de Frank con un diálogo clave en el relato.

Los primeros segundos de ‘Equivocados’ es escuchar a los japoneses de Polysics hablándole en español a perros y gatitos. Ahora bien, esa caja de remixes que tienen en su nube se vuelve a conectar en ‘Persecuta’ para fanfarronear el manejo de los estilos y tiempos de la banda, donde los tributos están a la vista –o escucha-. El final con ‘Rapsodia al Cocodrilo’, con el piano del comienzo y los pasajes instrumentales terminan de concluir una ópera que no sabe de finales felices.

Tres años pasaron para que Frank is Dead volviera con un larga duración luego de su debut con Vol. I en 2014. Los tiempos, los viajes y la vida misma sirvieron de complemento para que éste fuera un álbum fresco si, jugando a ser odioso, de un stoner leído de manera distinta por los platenses.

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