Siempre que hay que elegir temas, discos o bandas, se complica mucho, dado que se hace muy difícil destacar uno o dos entre tantos artistas que nos han influenciado tanto a lo largo de nuestra “carrera”, o vida, mejor dicho. Por eso siempre que me encuentro en esta dicotomía de tener que reducir la lista me limito a nombrar aquellos que me marcaron groso en mis primeros años en la música.

Dado eso, voy a nombrar dos discos que fueron bisagra en mi historia musical.

El primero es Dookie de Green Day.

Quizás es el más importante porque me agarró en la época en la que uno se define en el mundo como músico y como persona si se quiere. Si bien el disco salió cuando yo tenía 8 años, y en ese momento lo escuchábamos mucho con mi hermano en mi casa, yo no era conscientemente musical todavía. Luego, a los 14 años cuando empecé a tocar la guitarra, lo retomé, y fue ahí donde me impregné de todo eso que tiene, a mi gusto, el mejor disco de punk de la historia. Que aunque sea música muy simple, de tres acordes de quinta incluso, a lo largo de los años fui dándome cuenta de lo intenso que se grabó en mi alma.

Toda mi carrera (odio decirle así, pero en fin) que se inicia en el año 1999, se vio muy sesgada por Green Day y principalmente por esa época que también a mi parecer es la mejor de la banda, del ‘93 al ‘99.

Lo que me hizo seleccionar este disco, es quizás la experiencia que he ganado con los años de música. Seguro que a mis 24 o 25 años no lo hubiera elegido dado que estaba en esa etapa, que yo creo que todo músico vive en algún momento, que es esa sensación de “yo ya evolucioné” o “esto es muy básico para mí”. Luego de haber vivido tanto, varios discos grabados, tantos recitales propios y ajenos, llegué a darme cuenta que lo importante no está en lo elaborado de la música, sino en la esencia, en el alma del que la escribió y la interpreta. Y es ahí donde re-descubrí que era eso lo que tenía este disco y esta banda, que hacía que uno se llene de emociones al escucharla y verla en vivo. Esto coincidió con mi desinterés por bandas que en algún momento me parecían increíbles, pero que al día de la fecha las encuentro muy vacías de contenido y de alma por solo fijarse en lo complejo del compás o armonía.

El segundo es Ten de Pearl Jam.

Este disco en el momento que salió tuvo poca influencia en mí, dado que tenía solo 6 años, y la verdad es que solo en su momento conocí su corte difusión que fué “Jeremy” que tenía videoclip, y se limitaba a ser una canción agradable en mis oídos, nada más.

Recién tomó impacto en mis oídos cuando formé Face Cream con mi compañero de escuela Jona (Grol para los mas íntimos). Estaba en una época muy intensa en donde quería más ruido, más energía visceral que el punk no me estaba satisfaciendo, y estaba volcado más hacia Nirvana. Jona me prestó su copia de Ten y ahí también hubo un giro en mi cabeza. Aunque en este caso el giro tuvo más que ver cuando vi un recital de los primeros años de Pearl Jam en donde Vedder me explotó el cerebro con su energía. En ese momento me calzaba justo esa furia que sacaba de su ser cantando con todas las tripas en canciones y letras tan intensas. Inmediatamente me volví super ‘gordo fan’ y eso se reflejaba bastante en Face Cream. También coincidió con la primera visita de PJ a la Argentina (2005) a la que obviamente asistí a los dos días de show. Pearl Jam fue bisagra en mi carrera también. Luego continué por el camino del grunge, pero en el cual me limito a escuchar solo las bandas originarias, (Soundgarden, Nirvana, Mudhoney, AIC) porque mundialmente salieron cien mil bandas “post grunge” a las que considero horripilantes, faltas de alma y realidad.

Habiendo hablado por demás ahora voy a resaltar aspectos de cada disco que fueron los que me hacen elegirlos para siempre como los más importantes.

Dookie – Green Day (1994): El disco dura media hora y está planteado desde la absoluta sinceridad de tres chabones salidos del mega under de la comunidad punk de la costa este de California en la época más fructífera del estilo. Canciones no tan veloces para ser punk, ni tan gritadas, la voz es más bien melódica pero sin perder rebeldía. Son 14 canciones perfectas que describen la escena de manera perfecta y yo me identifico muchísimo con esa energía. Las letras no dan enseñanzas, no dan consejos, no son políticamente correctas, no dicen lo que la mayoría quiere escuchar ni son ejemplo de una generación, y esto es quizás lo que más me gusta. Están escritas describiendo los problemas de la vida desde una mirada muy simple, sincera, sin vueltas. Y eso se refleja también en la energía de cada canción. Cien mil bandas han imitado a Green Day, posterior al Dookie, aunque para mí es inigualable lo que transmiten esas canciones. Esquizofrenia momentánea, ataques de ansiedad, abuso de estupefacientes pero todo desde la absoluta inmadurez post adolescente y muy lejos de ser poetas. Una biblia para mí y para mucha gente de varias generaciones.

Ten – Pearl Jam (1991): Un disco que no está cerrado en un estilo aunque tiene una línea muy marcada en cuanto a esencia. Tiene tantas ‘baladas’ como canciones al palo. Pero Vedder une todo con una energía sin precedentes a mi gusto. Salieron fácil 400 cantantes que quisieron imitar su timbre, pero nadie pudo llegar a sacar tanta energía desde el pecho como él. Las letras son bien introspectivas y hablan de muchos mambos personales que te marcan la vida con mucha más poesía que otras bandas del estilo. Pearl Jam en ese disco también escribió una biblia en cuanto a la armonía de guitarras que también es imitada hasta el día de hoy como repitiendo fórmulas, lo que da como resultados esas bandas “post grunge” que tanto aborrezco. Es un disco inigualable hasta para el propio Pearl Jam dado que tiene a un cantante que está escribiendo desde un lugar que solo se puede hacer una vez. Si bien tienen discos geniales después de Ten, nunca se podrá volver a recrear ese Pearl Jam, y eso está bien, tiene que ser así. Esto aplica a todos los ámbitos del arte. Hay obras que son lo que son por el contexto y es imposible volver a generar algo igual 15 años después, incluso para el propio artista.

Sin duda estos dos discos los llevaré en mi corazón para siempre, y por más que cambien, se vuelvan caretas, se maquillen, siempre serán bandas muy importantes para mí.

Por Franco Postiglione de Face Cream

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