Por Tomás San Juan
Fotos: Macarena Torres

El músico lanzó su primer álbum solista por medio del sello independiente Toto Records, donde se despoja del perfil hard rock trabajado en Frank is Dead.

«Siempre fui re popero. Entraba al jardín cantando los Back Street Boys», cuenta entre risas Fran Formica sobre su infancia y el género que lo interpeló a lo largo de su carrera como artista. El sonido logrado en #1 fusiona experiencias personales con el pop chileno de los últimos diez años y la obra de históricos japoneses como Ryūichi Sakamoto y Haruomi Hosono de Yellow Magic Orchestra.

«La presentación del disco va a ser una fecha de cantautores, la antítesis del rock and roll»

Hoy a partir de las 22hs, Formica presentará oficialmente su debut como cantautor en Casa Unclan con Antu Antu –productor del disco- y Tototomás, que acaba de estrenar un nuevo single. «Voy a tocar solo, pelado. Me acompañan la guitarra, la compu y los aparatitos», adelanta a horas del show.

¿Cómo nace esta propuesta?

FF: Tenía un par de canciones que no entraban con Frank is Dead, tanto en sonido como en la letra. En la banda trabajamos cosas muy particulares que escuchamos, como por ejemplo Neil Young. Con esto pasaba que yo estaba escuchando unos japoneses y chilenos zarpados y empezaron a surgir cosas. Ahí hablé con Aziz Asse y me empezó a ayudar a darle forma y plantear un sonido en general. Antes, me metí en la compu y eso me abrió un montón la cabeza.

¿Cómo llegas a estos sonidos japoneses y chilenos?

FF: Siempre escuché pop. Tuve mi etapa de metal, como todos, pero siempre lo hice buscando el pop; sobre todo el groove y lo bailable. Cuando empecé a escuchar estos japoneses, que fueron los pioneros de la electrónica con samples en Japón, me re cabió. La carrera de ellos solistas también. Después los chilenos tienen una forma de producir tan plástica y grasa que me re contra cabe. Hay una relación entre ambas músicas que hacen que me pegue en el mismo lugar.

¿Por qué separas esto de Frank is Dead?

FF: Por el modo de producir. Si bien hay un productor –Antu La Banca de Nunca Fui a un Parque de Diversiones– nadie me dice qué hacer. Y en FID planteamos un trabajo más cooperativo. Ahíes todo re imaginativo, acá es más noble y serio porque las canciones tienen cosas muy autoreferenciales.

Contame más del concepto.

FF: Como lo hice todo en mi casa y vivo con mis abuelos, fue una forma de agradecimiento hacia ellos hacer un disco envuelto en el concepto de mi casa y el día a día. Me hubiese encantado meter cosas flasheras, como ruidos de platos lavándose o algo así, pero después me di cuenta que eran seis canciones poperas de tres minutos cada una y no tenía nada que ver. No es el momento. Son super personales las letras, con metáforas, pero muy puntuales.

¿Y la producción?

FF: Antu me produjo el disco y me encantó. El chabón tiene un universo musical en el cerebro que lo puso en el disco y la rompió. Si escuchas con atención, hay mil ruiditos que tienen su vida dentro de las canciones. Además, se encargó de darle el color final, el master y la mezcla.

También grabaste un videoclip producido por Parquee.

FF: Estuvo buenísimo. Amo la música, pero me encanta poner la cara. Esto fue completar el triángulo sonido-laburo-video. Fueron 14 horas en casa con mis viejos, mis hermanos que se re coparon también. Después toda la productora de Parquee la rompió. Quiero hacer un par más, uno más falopa y otro que lo nivele.

 

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