Rock and Roll y estribillos pegadizos se combinan en el sonido de una banda que no se conforma fácil y busca de una manera minuciosa posicionarse como referente de la movida platense.

De juntarse a tocar en un ensayo semanal en el que desmenuzar canciones propias una y otra vez parecía una obsesión, a grabar un disco y desarrollar un método de trabajo y una manera de hacer las cosas para mejorarse día a día. Escuálidos es la prueba fiel de que con ganas y mucho esfuerzo se puede crecer y que, con objetivos claros, el camino al éxito se hace mucho menos cuesta arriba.

A un año de la grabación de su primer disco Furor, Escuálidos no se duerme sobre los laureles, sino que usa esta demostración de progreso y profesionalidad como punto de partida sobre el cual seguir trabajando. En menos de cuatro años, la banda -compuesta por Joaquín Doorish en batería, Nicolás Coscia en teclados, Francisco Bertolotto en bajo, Alan Franzino Fernández y Luca Meza en guitarras, y Nicolás Badaracco en voz- tocó en el Teatro Vorterix, en QM Noticias, teloneó a Juana La Loca y ya está trabajando en un segundo álbum.

Cuando ves a la gente cantando tus canciones sabés que estás haciendo algo bien”, enfatiza Nicolás Badaracco.

Se encuentran trabajando en un disco nuevo. ¿Qué nos pueden adelantar al respecto? 

Nico B.: Por este problema de que no hay lugares para tocar, estamos aprovechando el tiempo plenamente para laburar los temas nuevos. Calculamos que va a tener doce canciones como el otro. Tenemos la mitad, estamos tratando de encontrarnos con cada tema, aprendiendo, laburando cada uno porque tenemos mucho tiempo para dedicarle a esto. Probablemente no sea grabado hasta el año que viene.

Luca: El problema es que la idea era tocar, y así juntar plata para guardar y poder grabar el disco. Hacerlo en un buen estudio con buenas condiciones. Y ahora la complicación para conseguir fechas hace que se atrase un poco.

¿Cómo es el proceso de composición? Teniendo en cuenta que se sumó un tecladista a la banda. 

Nico B.: Siempre queremos crecer musicalmente. Agregar un instrumento representa esto. Comparando el disco anterior vemos que no es necesario que una guitarra esté todo el tiempo sonando. 

Fran: Nico (Coscia) y Joaquín estudian música y son los que más saben, así que fue una muy buena incorporación, nos ayuda mucho a tener otro punto de vista. 

¿En qué momento se dieron cuenta del crecimiento que tuvo la banda en el último tiempo?

Nico B.: La idea es superarse año a año. El año pasado fue tremendo para la banda, cuando presentamos el disco en Pura Vida explotó, las fechas que tuvimos se llenaron de gente. Tenemos un público que nos sigue y que para mí en cuatro años de banda está muy bien.

Luca: La idea es no estancarse. El año pasado fue muy bueno más que nada por el disco, sienta una base a partir de la cual ya tenés desde donde mejorar. También fue muy importante concretar días para hacer determinadas cosas con respeto a la composición.

Alan: Lo que hay que corregir es el tema de sonar más prolijos en vivo. Está muy bueno mover gente, pero más allá de eso estaría bueno profesionalizarse, tocar en vivo y poder sonar de puta madre. Es un proceso en el que estamos laburando, uno de los objetivos que tenemos en claro.

Sus canciones tienen algo que llama a la masa a moverse, a corear los temas con estribillos pegadizos. ¿Qué sienten al respecto?

Nico B.: A mí me encanta. Es una sensación increíble, siempre que sea siendo fiel a uno. Yo no saldría a cantar la mordidita para llenar un Luna Park, no me serviría, no sería feliz. Sí nos hace felices que la gente cante canciones que son historias, son historias de lo que a nosotros nos va pasando. Me gusta mucho la música pop. Me parece que los músicos colegas del under como nosotros que critican la música comercial están siendo hipócritas, sobre todo porque en el momento en el que estás cobrando una entrada estás siendo comercial. 

Nico C.: Se confunde mucho entre lo bizarro y lo comercial, y por ahí no se sabe disociar bien eso. Vos por más que hagas música clásica, la tocás en un teatro, cobrás una entrada y grabás un disco para venderlo. Otra cosa es lo que está hecho exclusivamente para ganar plata. 

Luca: Lo que hacemos nosotros es comercial pero porque es pegadizo, para mí pegadizo y comercial son cosas que van de la mano. Pero no por ser comercial se deja de mantener la esencia del rock. Siempre que haya solos, que haya arreglos, que eso es lo que la música comercial muchas veces olvida. Que sea más rock que pop.

¿Cómo fue la grabación de su primer disco? 

Fran: Fue tremendo. Estábamos todos conviviendo todo el día ahí, más allá de grabar nos divertimos mucho. Un método muy diferente porque nos pudimos tomar todo nuestro tiempo. Uno cuando va a grabar un disco no puede estar ahí en el momento viendo qué hacer o no, vas con todo preestablecido y ya sabés lo que querés grabar. Nosotros pudimos explorar más en ese sentido y fue una experiencia súper positiva.

Nico B.: Cuando salió el disco y se difundió estábamos felices. Había canciones que teníamos hacía un montón y que ya queríamos sentir la experiencia de tenerlos grabados. Cuando ves a la gente cantando tus canciones sabés que estás haciendo algo bien.

¿Qué piensan del conflicto que surgió en torno a la clausura del bar Pura Vida?

Nicolás Badaracco: Se cayó el lugar más importante para tocar en La Plata. El único lugar donde tratan bien a las bandas en todo sentido: desde que entrás, el sonido, la comodidad, todo. Y también como público, es el espacio donde va la gente que quiere escuchar rock.

Nicolás Coscia: Si hay un lugar en el que vos sabés que vas a tocar, que hacés un mango, que va gente que no te conoce autoconvocada y que a tu gente le encanta ir a ese lugar, es un garrón. Yo no sé lo que sería vivir al lado de Pura Vida, estaría bueno pararse en la vereda de al lado también para tratar de entender. La idea sería que si algo está mal, solucionarlo.

Por Nicolás “Zeta” Zalazar

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