¿Si mezclamos todos los adjetivos y sinónimos de rock en una licuadora para nuestro primer disco? Pareciera que esas fueron las palabras del trío platense a la hora de cuajar el debut homónimo, que se reposó un tiempo más que considerable para entrar al estudio a cocinarse. Más de dos años desde que en una entrevista dieron pistas de lo que podría ser aquel encuentro con la consola. Movimientos de último minuto en la alineación y el fin a la espera de tener en sus manos un álbum que por momentos, se hizo intocable.

Si de nombre le hubieran puesto Autogestión no habría necesidad de explicar nada. Los pulmones de Ignacio Maini (voz y guitarra), Federico Marano (batería) y Nicolás Bossi (bajo) –ahora con Tomás Alonso en las cuatro cuerdas-, en algún modo, puede ser la diferencia a cualquier otro grupo. El rock, al final, no es aquel de mansiones y viajes costosos que nos han hecho creer por años, es la simpleza de poder transferir el trabajo de hormiga al otro, al colega o público, a la familia o el enemigo.

Entresueños es un recipiente de líricas punzantes, escritas por Maini y reinterpretadas de forma justa por este power trío. Para decirlo de una manera, es el cambio cuarto, luego de la última curva para llegar a la meta, de lo que es La Renga hoy en día. Una guitarra que, como en el indie platense, se puede decir que tiene una identidad de la ciudad, Güacho y Picaporters de alguna manera se manifiestan a lo largo de las ocho canciones que tiene el álbum.

La organización de canciones, la decisión de que ‘Fuego en este invierno’ sea quien de la bienvenida a este mundo, que en cualquier segundo destruye el lugar, conecte con el resto. La intensidad de salir a probar en un estudio lo que replican en vivo cuesta, ‘A tu merced’ es la que más cerca, junto a ‘El vuelo alto’ están de esa concepción. Es que, Entresueños, es una banda de escenarios, se forjaron en ese contexto y no entre murallas aisladas, con un ingeniero del otro lado dirigiendo los hilos.

Un debut conciso por parte Ignacio, Federico y Tomás, aunque hablar de estreno es malograr la historia del grupo, el publicar un larga duración cambia los ribetes del presente y futuro, todo queda a interpretaciones. Más claro no puede quedar, no hay que quedarse con lo que sale por los parlantes o auriculares, es ir a buscarlos a sus presentaciones. Sentir que cada golpe en la batería, como cada acorde son tratados para dar el mejor espectáculo de la vida, para ellos como para el que observa, disfrute o no, de lo que ahí ocurre.

Por Juan José Llano Oyarzún

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