En 1992, cuando Soda Stereo sacó Dynammo, Gustavo Cerati afirmó: “este disco es como si a Canción Animal lo hubiéramos metido dentro del agua. Y, a nivel sonoro, quisimos producir eso, las canciones tenían más que ver con algo hipnótico.”

Y esto es sin duda lo que encontraron los chicos de Dynammo en Éter. La banda platense compuesta por Selaví Caramba (bajo y voz), Facundo Ve (guitarra y voz) y Luca Fumigador (batería) nos trae un disco que se para entre el Shoegaze y el Krautrock, plagado de programaciones, guitarras espaciales y unos coros tan desesperanzadores como oscuros. Un clima ideal para caer en un lapsus hipnótico y desolador, que va tomando velocidad y energía a medida que avanzan las canciones.

La placa se terminó de grabar en febrero de este año – parte del sello UNCLAN – y perfecciona lo trabajado en 1980, un EP con un sonido al estilo sello Capture Tracks (Mac DeMarco, DIIV, Wild Nothing). “Éter” prioriza las melodias ante las letras y recorre a lo largo de nueve temas un manifiesto gris que se pregunta algunas cosas como: ¿las cosas que vos querés pueden hacerte mal?.

El disco comienza con el tema homónimo, Éter. Un chistido en lo sombrío que da paso a una fiebre de guitarras en delay. En un tono grave, Facundo Ve aúlla: “sobre el ardor del cielo, ciudades sin fin, hoy. Tengo tres ojos blancos, la muerte viene al fin, hoy”. El tema se pierde en una vorágine de gritos y platos fondeados por una guitarra furiosa que liquida todo.

Xypo y Pley son las dos canciones del disco en clave plenamente instrumental. Ambas comandadas por un beat programado dan espacio para el juego de la guitarra y la precisión de bajo. Sonido post rock de manual. Mientras que Tokio se destaca por lucir las baterías de Luca Fumigador. El tema alterna entre armónicos y un riff estridente, sobrecargado de delays. La voz suave de Selaví Caramba aparece para cerrar con presencia y precisión la canción.

Cementerio y Departamento vuelven a traer las baterías programadas y sentencias en lo oscuro: “Paralizados los dos por el miedo de ayer. Peligroso seductor” o “Confórtame, es lo único”.

El disco cierra en Estado Real, una canción que se abre con un sonido ambient y termina en un indie de manual. Un arpegio tecno y fondos de synths que se van mezclando para darle paso a una batería exacta y a un arreglo de guitarra progresiva en lo que sería la canción más luminosa del disco.

Dynnamo vuelve a demostrar el porqué de su éxito y planta bandera en un género poco explorado en la Argentina, donde conviven bandas como Los 7 Delfines, Iguana Lovers y Asalto al Parque Zoológico.

 

Por: Matías Angelini

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