Dancing Mood se presentó el sábado 25 de junio en el Teatro Sala Ópera. Fueron dos horas en las que recorrieron sus 15 años de trayectoria. Hicieron catorce canciones, pasando por todos sus discos hasta el más reciente, Ska Explosión, publicado el año pasado. Además, todos los miembros improvisaron solos con cada uno de sus instrumentos (once en total: trompeta, dos trombones, flauta, armónica, guitarra, bajo, teclado, percusión y batería). Durante la noche hicieron bailar a un público que pudo apreciar del ska, reggae y funk que la banda explaya en cada uno de sus shows.

Cuando las luces del teatro se apagaron comenzaron a sonar violines, trompetas y una percusión que iban aumentando en velocidad y volumen. El telón seguía cerrado y la música no cesaba, produciendo gran expectativa en los presentes. A los tres minutos se abrió y apareció toda la banda liderada por Hugo Lobo, cuando los sonidos de fondo cesaban. El silencio corto dio pie a que agarren sus instrumentos y abran el espectáculo con “Skafrica”.

“Buenas noches y muchas gracias por venir, vieja”, saludó Lobo a los espectadores que se habían acercado a verlos. Siguieron con “Dancing Mood Style”, en la que  ya se podía vislumbrar una velada repleta de solos de instrumentos de viento, acompañados por la percusión y algunas pinceladas de guitarra, teclado y bajo. El tercer tema fue “The Revenge” y se lo dedicaron a Rubén Mederson, saxofonista de la banda que por problemas personales no pudo asistir.

El recital siguió con la sucesión de clásicos como “Perdido” y “Scraple from Apple”, con temas de su último trabajo: “2031” y “Blowing & making Bottles”. Uno de los momentos más eufóricos de la noche fue cuando hicieron “Monkey Man”, en el que el público comenzó a saltar y a hacer pogo. Interpretaron “Fantasy”, mientras sobre la pared del fondo del escenario, se proyectaban imágenes de un boxeador entrenando al ritmo de la música.

Hugo Lobo agradeció a toda la gente por haber ido a verlos al finalizar cada canción. Además, en cada solo de los demás miembros, se paraba a su lado a alentar con los brazos y, en muchas ocasiones, a pedir a toda la sala que acompañe con aplausos. Cuando terminaron de hacer “Mr. PC”, con casi hora y media de show transcurridos, preguntó: “Bueno, ¿Nos vamos?”; que provocó un “no” multitudinario que retumbó en todo el teatro. Además agregaron el típico cantito: “Dancing Mood, Dancing Mood, vamos Dancing Mood”.

Continuaron con “Exodus” y la versión extendida e improvisada de “Latin Goes Ska”, que acostumbran realizar en sus presentaciones en vivo. Durante esta, Matías, tecladista de la banda, realizó un largo y preciso solo, a lo que Hugo Lobo tuvo que aplaudir y agregar: “un aplauso al profesor del amor”. Cuando culminó, fue el percusionista el que agarró la posta y comenzó a tocar fuertemente los tambores con palillos (los anteriores solos los había realizado con las manos). De a poco los golpes iban acelerando y subiendo la potencia de la música. Cuando estalló se sumaron los instrumentos de viento, poniéndole el moño a una interpretación excelente de la canción.

“Gracias por todo, ahora si nos vamos. Espero que nos veamos pronto”, anticipó el líder a lo que fue la presentación de “Police Woman”, el último tema de la noche. Este provocó, nuevamente, entusiasmo en el público que comenzó a saltar y cantar al ritmo de los instrumentos. Dancing Mood demostró que sus miembros no sólo son músicos del más alto nivel, sino que pueden agregarle fiesta a sus espectáculos, haciendo bailar toda una sala con 600 personas dentro. Fue un show puramente instrumental, lleno de ska, y en el que la gente pudo apreciar los 15 años de la banda.

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Por Nicolás Inchaurrondo
Fotos: Pilar Miguez Iñarra

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