El sábado 10 de marzo se armó una linda fecha en el primer turno de la noche en Pura Vida donde tres bandas con buen presente y prometedor potencial actuaron brindando muy buena música.

La encargada de abrir la velada fue La Pipa de Bilbo. Los platenses mostraron una música onda californian sixties, con influencias de The Doors, fusionada con recursos del jazz y el funk.  Sin escapar a los atisbos del sonido platense, estos jóvenes mostraron un sonido muy original.

Quienes le siguieron en segundo lugar fueron los Limón (que hace poco tocaron en el Cosquín Rock), trayendo desde Capital su interesante número basado en un rock/pop goovero. Fue un show muy celebrado por el público que asistió al tempo del rock platense y que dejó el escenario caliente para el cierre del evento con la vuelta de Robinson.

Robinsón: Con nueva Pura Vida.

En el clásico libro de Daniel Defoe su protagonista, Robinson Crusoe, destaca por sobreponerse a las extremas condiciones que deja su naufragio. Es cierto que el grupo platense tuvo problemas menos dramáticos, pero de todos modos cambiar integrantes suele ser una situación incómoda. Pero Robinson ha salido airoso y hoy puede celebrar mirando al cielo claro que aparece después de la tormenta, con una banda que suena ajustada y presenta nueva vitalidad.

Esta fue la primera fecha del año para Robinson que se encuentra en la previa de lanzar un nuevo disco. Así que eventos como este en Pura Vida sirven para ir ajustando la maquinaria para llegar a pleno a esa ocasión.

El set comenzó con “Verano” y toda su pasta de hit aceitando a la formación, a lo que le prosiguió una intro de programaciones de ritmos en “Parte del sueño”, con clima al primer U2 y una versión en vivo 2018 más fortalecida e impactante con la viola eléctrica de Cristian Moreno al frente salpicando acuarelas sonoras psicodélicas de un new wave volado.

A continuación, Robinson muestra las costuras de su entramado de influencias declarando su amor por los dorados ’80. Primero con el clima bolichero de “Eternidad” donde el cantante Jesus Macharoli despliega sus dotes de frontman a puro baile; mientras guitarra, bajo y batería cimientan la base. Y segundo con “Wicked Game”, clásico de Chris Isaak. “Ustedes saben que nos gustan mucho los ‘80”.

“Profundo” es el primer tema adelanto del nuevo álbum. Una canción donde Robinson exhibe una nueva dirección musical con inclinación al blues en la senda que Depeche Mode (influencia capital para estos músicos) exploró en su disco Delta Machine (2013).

Después que sonara “Lucy”, el segmento mid-tempo siguió con “21”, una vieja conocida de los primeros tiempos. “Nos ponemos un poco románticos”, bromeó el cantante.

Posterior al clásico llegó el momento de la primicia cuando presentaron “Espejismos”, notificando al público que esta canción será la elegida como corte de difusión cuando salga el nuevo trabajo. Elección apropiada ya que es un post punk con todas las de la ley: Un bajo en primer plano con una línea machacante, una viola goteando notas por aquí y allá, más la batería marcial de Diego Colavitta manteniendo un tempo certero.

Para el final queda lo más potente que la banda tiene de su repertorio: “The X”, donde incorporan su espacio de bombo en negras para no olvidarse de hacer palmas; “Bang Bang”, el muy buen single techno industrial adelantado el año pasado; y “Sexa”, que cierra el show destilando auras grunge que motivan al bajista Juan Vinilov a fusionarse con el público, y a este a no poder resistirse a sacarse selfies con Robinson de fondo tocando al palo.

Cobertura fotográfica de los shows de Robinson – Lp + LIMON + La Pipa de Bilbo en Pura Vida Bar – ph: Cacta Fotografía

Posted by Revista Distorsión on Wednesday, March 14, 2018

Por Nicolás Arias
Fotos: Cacta Fotografía

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