Por Tomás San Juan
Foto: Camus

Cuando los aires setentosos de Camus llegaron a la ciudad de La Plata en el 2016, estaba la sensación de que la potencia y la presencia que se sintió quedaría en la conciencia de todos los que se acercaron al escenario Federico Moura de Pura Vida. “Hubo muchísimo feedback con la gente: agite, pogo y hasta mosh. Volvemos con la espera de que suceda algo similar”, manifiesta Santino Kazlauskas, guitarrista del conjunto porteño.

“Para la segunda mitad del año vamos a hacer un recital muy importante en Capital Federal por los cinco años de la banda en un lugar alucinante que presenta un desafío muy grande para nosotros cuatro”

Leticia Lee en voz, Ignacio Cuneo en batería y Sebastián Choren en bajo completan un cuarteto que hace pocos meses explotó Niceto Club para presentar Vol. II (2016) y afianzarse como una de las bandas más importantes de la escena de Buenos Aires. Este sábado vuelven a tocar en el templo platense, junto a Das Culter, en una fecha que promete.

¿Cómo se preparan para la fecha del sábado? 

SK: La preparamos como todas, ensayamos bastante en la sala y armamos la lista por lo general antes de tocar. Somos de hacer cambios en la misma según cómo vemos que va respondiendo el público durante la noche. Por otro lado, estamos con muchísimas ganas de tocar en Pura Vida. La primera vez que fuimos hubo una respuesta positiva y, aunque tratamos de nunca poner expectativas en una fecha, volvemos con la espera de que suceda algo similar.

El año pasado tuvieron un crecimiento exponencial como banda. ¿Cómo lo vivieron ustedes? 

SK: Estamos súper contentos y agradecidos con todo lo que pasó el año pasado. Como músico creo que no hay nada más lindo que ver que la gente disfrute de tu obra, ya sea escuchándola en casa o en vivo en los shows. El año pasado crecimos bastante en todos los sentidos y eso no nos puede dar más felicidad. Poder tocar en Buenos Aires, otras provincias y haber llegado a hacer nuestro propio Niceto Club son sueños hechos realidad. Además de obviamente haber grabado nuestro segundo disco con Tito Fargo.

Justamente Vol. II tuvo una repercusión importante…

SK: Volumen II fue un disco muy espontáneo. Los temas se compusieron sobre la marcha, en el período de un mes antes de entrar a grabar y cuando nos metimos en el estudio grabamos en menos de 20hs con muchas partes improvisadas.

La repercusión del disco fue muy buena. Teníamos un poco de miedo ya que el disco es bastante diferente a Mandrágora (2014), que tuvo muy buena aceptación en nuestro público y la prensa. Temíamos no estar a la altura del primero. Pero nos dio confianza en nosotros mismos a la hora de explorar y fusionar nuevos elementos en lo que ya era Camus, nos abrió las puertas con la prensa y con nuestros oyentes.

Además de que lograron, sonoramente, marcar mejor la esencia de la banda. 

SK: Absolutamente. El problema que tuvimos con el primer disco, era que sentíamos que faltaba la tocada en vivo, que es la esencia de la banda. Mandrágora fue un disco que se grabó con cada músico por separado y nosotros somos una banda que improvisa mucho y al momento de tocar en vivo estamos abiertos a que pase cualquier cosa. Esa excitación que nos da a nosotros el improvisar de alguna manera se transmite al público. La decisión a la hora de grabar el segundo disco fue que queríamos que se capte eso, el vivo. Fuimos a los estudios Del Abasto al Pasto y grabamos en no más de tres tomas de cada tema. No importaron los pifies, elegimos el que más nos gustó y listo. Priorizamos la energía.

El año pasado, en la presentación de Volumen II, llenaron Niceto. ¿Qué marcó este suceso para el mundo Camus? 

SK: Haber podido hacer un Niceto Club propio con tan buenos resultados nos dio la confianza y el empujón para cada vez ponernos desafíos más grandes y así apostar por nuestras convicciones como banda.

¿Cómo ven a la escena actual? ¿Se identifican con alguna banda?

SK: La escena actual Argentina es complicada para nosotros, realmente y con el mayor de los respetos, no hay muchas bandas que nos llamen la atención. Nos gusta bastante Pez, Sig Ragga, Los Antiguos o Massacre. Nos encanta el rock nacional de los 70s: Invisible, Pescado Rabioso y Pappo’s Blues. Creemos que las cosas más interesantes pasan en el under, en lugares especiales como Pura Vida. Por otro lado tampoco hay muchas bandas que interpreten el género que hacemos nosotros, así que nos cuesta más identificarnos a nivel ‘banda’ con alguien.

Los climas setentosos son parte de las principales características de la banda. ¿Actualmente piensan seguir por el mismo camino o aparecen otras búsquedas?

SK: Son una constante en la banda porque crecimos escuchando esa música y lo que más nos dejó es el concepto que se manejaba de la interpretación en vivo. Los cambios de clima, la improvisación, el tratar de transmitir y hacer sentir al que te escucha lo máximo posible. Teniendo esto en cuenta, si bien el segundo disco de la banda aporta sonidos y estructuras más contemporáneas  y garageras, con influencias de Death Weather o At the Drive In, sigue teniendo la misma impronta que el primero.

¿Están componiendo temas nuevos?

SK: Sí y no. Individualmente cada uno sigue componiendo y buscando pero decidimos en una charla hace unos meses sólo componer temas para próximo disco tiempo antes de grabarlo o mientras lo grabamos. También decidimos dejar pasar mínimamente un año o año y medio para poder escuchar la suficiente música y que nos pasen aunque sea la mínima cantidad de cosas para que el tercer disco de Camus sea lo suficientemente distinto al punto de que tengamos miedo de si le va a gustar o no a nuestro público. Esto lo decidimos porque en el lapso de dos años, entre Mandrágora y Volumen II, compusimos muchos temas, pero a la hora de grabar nos sonaban a viejos.

¿Cuáles son los planes para este 2017?

SK: Tocar, tocar y tocar. Tratar de ir a lugares donde nunca fuimos y sabemos que hay un público que nos espera. Para la segunda mitad del año vamos a hacer un recital muy importante en Capital Federal por los cinco años de la banda en un lugar alucinante que presenta un desafío muy grande para nosotros cuatro.

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