La oscuridad, aquella que cuando el sol deja de estar sobre nosotros, luego de que la tierra rote sobre él, ilumina otros pueblos para que nos ocultemos. Lo más sencillo es perderse bajo las calles de una ciudad disfrazada con luces artificiales, fluorescentes y diagonales que confunden el camino de vuelta. Bautista Viajando pareciera que musicalizó una versión platense de la película “Enter the Void” en su nuevo disco, Las luces mueren bajo el puente. Ocho canciones que deambulan por las veredas de City Bell y La Plata, que buscan descubrir nuevos paisajes en este u otro mundo.

Despojados de cualquier etiqueta tediosa para categorizar su música, el álbum es una banda sonora de principio a fin, una serie narrada track por track, como si cada uno fuese un episodio. Una segunda temporada que viene a confirmar el buen debut homónimo del 2013. Llevado de la mano con el lanzamiento del video de ‘Camino de vuelta’ –dirigido de gran manera por Parquee-, días previos a que en su canal de YouTube colgaran el larga duración de forma íntegra.

«Encendieron la radio del auto», canta de forma acústica Juan Alemán al comienzo de la canción que abre el disco, ‘Camino de vuelta’, antes de que la banda se sume al viaje. Una historia nocturna, un escape de este tierra que finaliza con el bajo de Augusto Spinazzola y la batería de Aziz Asse, sonando al unísono. «Era de noche/ las horas pasaban/ estaba solo/ y no te encontraba», dialogan en ‘Pasadas las horas’ las guitarras de Alemán y Franco Darvas, en una encrucijada que tiene como guía al Flaco Spinetta.

Lo oculto está para ser descubierto, de una u otra manera, lo visible pasa desapercibido cuando un tesoro ronda en tu mente. ‘Piedras perfectas’ indaga más allá de lo que podemos ver, percibir a simple vista. Una comunicación sensorial entre dos, un viaje sin retorno a encuentros secretos del pasado y futuro. Cuando la trama de la serie necesita un quiebre, si el espectador se engancha o no –aunque a estas alturas ya se debería estar amarrado a ella-, aparece ‘No dormir, no pensar’, dos sensaciones que cambian de armonías a la mitad de la canción, un toque sutil para expresar los sentimientos que se cantan.

Las pausas que generan entre ellos, la calma en que sumergen sus instrumentos y la voz en trance, producen una calidad estética que se vuelve difícil encontrar en esta ciudad. ‘Una noche o una mañana’ viene a afirmar esa declaración, paisajes que se funden en viaje extenuante («quiero estar a un millón de kilómetros» como si el que escribiera fuera Cerati) al interior del ser, como una catarsis. Por otro lado, está ‘Estadía’, una valija escueta para ir más allá de lo que vemos cuando miramos hacia el cielo.

‘Fotogramas’ y ‘Pantalla de ficción’ cierran el álbum. Sí, así, pegadas. Es el fin del viaje que al cual los chicos de Bautista Viajando han invitado. Un encuentro nocturno por una ciudad desolada, llena de luces alumbrando los rostros confusos de sus protagonistas, nublando sus pensamientos. Un drama que debe ser escuchado en el orden presentado, tal como ellos lo hicieron al seleccionar los números de cada canción. Una unión de historias que finaliza con el delirio de huir, definitivamente, de este espacio y encontrar uno nuevo. El comienzo de, quien sabe, una tercera temporada.

Juan José Llano Oyarzún

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