El 25 de abril de 2015, Osvaldo Sudak organizaba una fiesta en la planta baja de un edificio ubicado en el barrio “El Mondongo”. Era la despedida de una pareja amiga: Damián y Adriana se iban a vivir a Irlanda después de algunas idas y vueltas. El plan era bárbaro y al mismo tiempo arriesgado. Sin embargo, una serie de acontecimientos propios de un festejo de estas características prendieron la lamparita del director de cine platense que decidió filmar casi todo lo ocurrido a lo largo de la noche. “La peli me encontró a mí, no es que yo la busqué. De repente cuando todos se fueron a las 10 am, me senté en la computadora y no podía creer las tomas que tenía, eran una película ya armada”, cuenta Sudak.

DESTACADO: “TENGO UN ESTILO DESDE LA PRIMERA PELÍCULA Y ES QUE TODAS HABLAN A FAVOR DE LA ANARQUÍA”

Alto Bardo representa esa noche de locura, sexo, excesos y sobre todas las cosas, rock y amistad. Las bandas garageras que tocaron –entre las que se destacaban Los Firestones, Surrender y Los Cataclismos- lo hicieron al palo, despertando a todo el barrio y ocasionando disturbios de carácter épico entre los asistentes, los vecinos y la policía local. “La cosa se volvió una situación loquísima y la cámara se regodeó en la mostración de bizarreadas y descontrol”, manifiesta el director.

¿Cómo hiciste para reconstruir toda la noche?

Osvaldo: En realidad era algo más íntimo, inclusive había una lista de invitados. De repente la cosa se sobresaturó de gente que era del palo, pero no conocida. La cuestión es que yo registré todo lo que pasaba esa noche porque era un recuerdo que quería tener. Por ejemplo tengo un pogo filmado en mi pieza que está tremendo, y yo no estaba trabajando, me estaba divirtiendo. Cuando terminó todo y vi lo que había en la cámara, primero pensé en hacer uno de esos videos virales. Pero empecé a ver detenidamente y dije ‘esto es alucinante, con esto puedo armar una película’.

Pero estabas medio pasado de la fiesta…

Osvaldo: Si, estaba pasadísimo. Al otro día me levanté y lo volví a reconfirmar: era una película. Además ya tenía en la cabeza todo lo que quería hacer.

¿Y qué era?

Osvaldo: Y lo que finalmente terminó quedando como producto final. Yo tenía muchísimo material documental, y el que no lo era iba a estar ambientado e igualado estéticamente para que se relacione. Terminada esta revisión, venían las entrevistas a la gente que participó de la fiesta. Primero como que no querían hablar y después se soltaron. En esta tarea de charlar con los que vinieron me enteré de historias que no había visto o mismo que eran inventadas, y así quedaron. La idea también es que quede a interpretación propia lo que verdaderamente pasó.

Y al sumar las entrevistas le diste verosimilitud.

Osvaldo: Exacto, y sobre todas las cosas que sea documental. A la semana de la fiesta había un festival en el que tocaban las bandas que habían venido a casa y por ende la gente era la misma así que aproveche para entrevistar. En Pura Vida me prestaron la radio para hacer algunas. Por eso es uno de los auspiciantes. Además presento a las bandas para que vean como suenan en un lugar como la gente, darle protagonismo al rock. La película trata sobre todo este mundo rockero que es gigante, inclusive el que circunda a las drogas.

En la sinopsis de la película se nombra a la policía local. ¿Apareció de verdad o es parte de la ficción?

Osvaldo: ¡Es todo verdad! El tema es que eso no lo filmé la noche de la fiesta. Una mina del edificio llamó a la policía y a los minutos estaban en la puerta. Todo esto después de los baldazos de agua que tiraron a la gente que estaba en el patio, las puteadas, etc.

¿Y cómo hiciste para recrearlo?

Osvaldo: Cuando reconstruíamos la situación de la policía, la idea era que yo tirara pautas y como la mayoría no eran actores, se tenían que soltar y que la cosa fluyera. En un momento, la pauta decía que me tenían que esposar, algunos pibes hacían como que coimeaban con algo de faso y los canas se iban. Pero al final, mientras me estaban poniendo las esposas, dentro de la ficción improvisada se armó una pelea con dos o tres piñas. Ahí un vecino llama a la policía denunciando que le estábamos pegando a unos uniformados y cayó un patrullero de verdad. Cuando pasa esto, la cámara estaba encendida, así que imagínate que pedazo de escena.

Es común ver en tus películas este estilo basado en la espontaneidad.

Osvaldo: Yo creo que es el proceso que vengo llevando. En los tres largometrajes que laburé -además de Alto Bardo se destacan Curas Zombies en Azul y 2002 sudak odissey- vengo con la idea de que se va más con la espontaneidad y lo documentado. La realidad es la que te lleva a eso. Siempre hay un guión o pautas predeterminadas, pero si algo no se puede hacer se decide en el momento y pasa a convertirse en ficción. Esta peli fue el proceso más libre que llevé y creo que voy a seguir por ese lado: el hecho de hacer entrevistas, encontrarme con nuevos puntos de giro y que la cosa fluya.

Por otro lado tengo un estilo desde la primera película y es que todas hablan a favor de la anarquía. Y al mismo tiempo, todas hablan de grupos heterogéneos de personas que no son anormales y que se tienen que enfrentar a gente normal. Por ejemplo en alto bardo se enfrenta a las reglas de convivencia.

 

Entonces no hubo guión para Alto Bardo…

Osvaldo: Guión no, pautas sí. El tema es que siempre se salían las cosas de lugar y terminaban superando mis expectativas. Cuando estábamos recreando la escena de los policías y llegaron los de verdad, nos dimos cuenta de que teníamos la gallina de los huevos de oro.

¿Qué repercusiones tuvo en el público después de que la presentaste en Pura Vida?

Osvaldo: En un principio se iba a proyectar al aire libre y después las bandas iban a tocar en Pura. Siempre la movida es que la peli va con las bandas y son un mismo espectáculo. Ves las bandas en la peli y después las disfrutás en vivo. Con el tema de la clausura la estrenamos adentro con los músicos que pasaron un par de temas. Se hicieron karaokes con los temas del film.
Cuando la proyectamos hubo gente que me abrazaba y con eso cargué energías para hacer cinco pelis más.

¿Quedás satisfecho con el resultado final?

Yo creo que es una película muy rica porque siempre estuvo entre los rieles y se bancó todos los imprevistos. Es una comedia y vi gente emocionada. Realmente superó mis expectativas.

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Por Tomás San Juan

Foto: Gentileza de Alto Bardo

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