Acción y reacción, en aquellas simples palabras se puede expresar el punk, un género mal visto desde su irrupción en la década del setenta. Fue un nuevo aire para una juventud que venía siendo oprimida por una guerra de censuras y prohibiciones, donde el rock de los sesenta empezaba a involucionar por la crisis que azotaba a la industria musical. Este surgimiento culminó en una ideología que no se veía desde la liviandad del hipismo, en un descontento de jóvenes marginados por la sociedad.

Lo distinto de esta arista en el árbol genealógico de la música, es el contexto de cada banda, artista o colectivo que le da. Se narran las realidades cercanas, la del país o del barrio, del pueblo o esa ciudad que los rodea, con un gris amenazante. Concreto (2016) es el disco debut de Almas Primitivas, banda formada en Ensenada y que amalgama el punk con sonidos tan cercanos como el hardcore, ska y metal, e incluso momentos inspirados en el rap.

Siguiendo los cánones preestablecidos, las diez canciones que escribió Gabriel Cámpora (bajo y coros) manejan una composición sin mayores repercusiones a la hora de escuchar el disco de un viaje. La batería de Germán Góngora no arriesga más de lo permitido en momentos de necesidad (“Nunca Más”) y la exposición de la guitarra de Willy Paz, que demuestra su lado metalero en riff y en un solo que despoja toda crudeza (“Segundo Round”). La voz de Gastón Miño, va mutando en cada tema.

En el desglose, llama la atención la continuidad de “Arde” y “Nuestro Sueño”, siendo la primera una breve introducción al ska que explota en la segunda, cercano a lo que han hecho los españoles de Ska-P. Las mejores partes vienen en la cuarta y novena canción, “Nunca” y “Tu Ambición” (junto a Pedro Rosafa de Karamelo Santo), respectivamente. Volcando sus conocimientos del metal y mezclándolos con rap. «Almas aplastadas bajo el peso/ de tus dioses impuestos» se escucha en la nueve.

La prosa de “Flores Rojas” es una historia aparte en el relato del disco. Una letra que no tiene un hecho puntual, que puede ser interpretada de una y mil maneras, desde un golpe cívico militar hasta una guerra con fuerzas extranjeras. «Te torturan los recuerdos/ no encuentras alivio ni en tus sueños» canta Miño, deteniéndose en el tiempo para que podamos entender que es atemporal.

Hace unos días, Almas Primitivas mostraron “Underground”, canción grabada en Estudio Picante –el álbum fue realizado en Estudio Tolosa– por Pablo Rodríguez Cortaberría. Inesperadamente, la producción suena más punk que todo el disco. Esperemos que en la edición física (pronto a lanzarse) esté presente como bonus track, porque el pulso y la memoria de lo vivido en los noventa en La Plata, está ahí, con fuerza.

Por Juan José Llano Oyarzún

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