La historia de Simbiosis comenzó en la ciudad de Bahía Blanca. Si bien la formación de la banda se consolidó en el año 2011, los pares de hermanos Julián y María Clara Rossi y Mariano y Pablo Zatti, decidieron mudar el proyecto a La Plata. Con dos discos editados –De Corduras y Subsuelos 2013 y Wu Wei 2016- recorren canciones con ritmos y recursos que van del funk al rock progresivo, el candombe y la psicodelia.

“La idea es habitar ese espacio con la gente que te está viendo, bailar juntos. Mover la sangre es una búsqueda que está saliendo sola y está buenísimo”

“Cuando llegamos a La Plata nos encontramos con una cultura que no podíamos creer, la gente de acá realmente consume el arte”, asegura el baterista Mariano Zatti sobre su llegada a la ciudad de las diagonales. Y Pablo, su hermano y bajista, agrega: “Es increíble cómo se concibe el arte, hay una hermandad muy interesante”.

¿Cómo definen el sonido de sus discos?

Pablo: Últimamente nos habían tiraron que les suena a Spinetta en algunas cosas. Por ahí ahora no vamos tanto por ese lado, yo creo que va variando mucho con lo que vamos escuchando.

Julián: De chiquitos siempre estuvo el rock en casa y medio que parte de ahí también nuestra búsqueda.

Mariano: Yo siempre sentí que el tinte de rock progresivo está presente. Va codeándose con el funk, a veces se nos mete el candombe y la psicodelia creo que llegó por el lado de Pink Floyd y esas bandas que escuchamos. Es totalmente libre, suelen decir que una cosa son los discos, pero que en vivo transformamos todos.

¿Cómo vivieron la experiencia de registrar su trabajo?

Pablo: Siempre fue de mucho aprendizaje. Grabar es una experiencia hermosa porque escuchar tu propia música como oyente, desde afuera, te hace aprender muchísimo. Ni hablar del lenguaje técnico, entenderte con un sonidista.

Julián: También, al tener en cuenta las posibilidades que tuvimos para hacerlo, que son siempre reducidas a lo idea, aprendimos un poco de todo, y si bien estaría buenísimo grabar en un estudio grande, está genial.

Mariano: Siempre buscamos lo más profesional dentro de las posibilidades. El último disco fue grabado entre Bahía, nuestra casa y algunas salas de La Plata.

¿Cuáles son las diferencias entre lo primero que grabaron y Wu Wei?

Julián: Lo primero que grabamos fue en 2010 pero nunca salió a la luz. Era para ir viendo qué onda, repartirlo entre amigos. La diferencia con ese momento es que cuando fuimos a grabar los temas no sabíamos nada. Era que suene lo que suene, nunca nos preguntamos nada porque no lo sabíamos, y aparte teníamos 15 años. Ahora es abrir la oreja y la escucha a la mayor cantidad de lugares posibles.

Mariano: El primer disco es más rockero, por ejemplo hay más distorsión y en el segundo directamente no hay. Eso capaz lo metía Franco, el violero que estaba antes, por una cuestión de estilo. El segundo tiene búsquedas más experimentales, inclusive del baile. La idea es habitar ese espacio con la gente que te está viendo, bailar juntos. Mover la sangre es una búsqueda que está saliendo sola y está buenísimo.

Hablaron de la hermandad, ustedes son dos pares de hermanos de sangre. ¿Cómo es esa sensación?

Mariano: A veces lo más difícil de encontrar en un grupo humano es estar en la misma sintonía, apuntar para el mismo lado y darle para adelante, sin ningún ego de por medio. Eso es fundamental para llevar a cabo las cosas y lo tenemos incorporado por la familia que somos y formamos. Lo tenemos en nuestras manos y es un regalo hermoso, vale muchísimo para nosotros. Hay una cantidad de bandas por año que cambian de formación, nunca nos pasó y si se fue alguien fue al comienzo de todo esto. Nos re aunamos ahí y es imprescindible. Lo que nos suelen decir en vivo es que estamos conectados y sonamos re ajustados y para mí, más allá de todo el laburo, viene por ese lado. Tenemos un hilo invisible que está ahí en el show del que nunca nos desconectamos.

¿Y la hermandad entre bandas?

Julián: Tenemos grandes amigos, como los pibes de Mol, Low, Lynx, Charlie Brownie. Capaz está la onda de juntarnos a tomar una birra, zapar, eso está buenísimo.

Mariano: Hay mucha buena onda porque todos laburamos activamente en lo que nos gusta. Así las puertas se abren mucho más y hay mucha más oferta. Hoy vivimos una situación chota y nos tenemos que autogestionar, apoyarnos entre todos. Está muy latente el hecho de compartir información, nuestros trabajos y fechas. Lo interdisciplinario es fácil de armar en una ciudad como está.

Pablo: Hay una unión implícita entre todos. Existe una hermandad tal que sentimos que es una familia grande. En todas las artes está presente ese ego y los caminos que uno quiere pisar por encima del otro, pero la realidad es que nos venimos llevando con mil millones de personas y eso creo que no tiene precio. Si no estamos juntos haciendo esto, poniendo lo mejor de nosotros y teniendo en cuenta que es un laburo, no fortalecemos uniones y no avanzamos.

¿Qué opinan momento que vive la escena local?

Mariano: Es una impotencia grande. Yo siento que es cuando más hay que reforzar vínculos, lazos, unidos y organizados, cuidándonos y sin dar vuelta la cara con las cosas que nos pasan. Ya sabemos quiénes son los chotos y quiénes no. Quieren cerciorar nuestros derechos y hay que estar unidos.

Pablo: Hay que reforzar el corporativismo. El arte tiene a ser autogestionado. Eso es una cooperativa en cierto punto, si hay plata mejor. Lo veo como una salida a todo esto político que sucede tanto a nivel nacional como internacional, hablo del arte, obvio. Tenemos que salir de los paradigmas de la competitividad, dejar de querer ser el número uno, esa idea yankee que está instalada. Compartamos saberes, conocimiento, plata. Hay muchísimas gente que está en esta y agitando. Eso es una gran resistencia, como una especie de globo con colores hermosos, colores de verdad, no como esos colores amarillos del orto. Es momento de comunicarlo también, de decirlo, de que la gente se avive porque hay mucha que está dormida y en la pantalla. Es momento de estar en la calle, de comunicar todo eso. Comunicar que podés tener todo ese mundo bonito que te imaginás a la vuelta de tu casa, literal.

¿Cuáles son los planes de acá a fin de año para la banda?

Julián: De acá a fin de año tenemos cuatro o cinco fechitas confirmadas. Después, el año que viene está la idea de grabar otro disco.

Mariano: Si, estamos en el proceso de pre-producción de eso. No como un proceso de terminarlo y entrar a grabar, si no de maquetear todos los temas, ensayarlos mucho y tomarlo con el tiempo debido que lleva el proceso. Dar un paso más desde el lado de la producción. Y el año que viene grabar.

Pablo: También están los planes de salir de gira durante el verano. La anhelamos mucho, tenemos que solucionar algunos temas. En una de esas sale gira patagónica en enero y por el año que viene tocar en Buenos Aires, Mar del Plata, Necochea. Salir de la ciudad y curtir esa experiencia.

*Simbiosis toca el próximo 14 de octubre con La Parafernalia de Charlie Brownie en el Centro Social y Cultural Olga Vazquez.

Por Tomás San Juan
Foto: Lautaro Ferrandi

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