Por Nicolás Arias

A primera vista lo que se ve en el disco debut solista de Lucas Finocchi es una parrilla en su portada. La ilustración de Juan Soto es por demás acertada porque engloba varias ideas o conceptos que transitan a lo largo de once canciones. La primera idea está explícita desde entrada en ‘Amor duradero’: “Como toda forma de amor duradero, yo te hago un asado” son los primeros versos que el cantante recita. El asado como espacio de encuentro, ya sea cuando las cosas están mal o cuando están más o menos bien. La argentinidad en su más loable representación.

Pero esa argentinidad también tiene muchas veces fatalidades cíclicas que, por ejemplo, nos tradicionaliza y encarna la expresión “estamos en el horno”. O más medievalmente: “a la parrilla”. Y precisamente ese sentimiento fue la llama que llevó a componer una canción como “Asco”, creada al calor de los resultados electorales de 2015. “¿Cómo pudimos equivocarnos tanto?”, canta Finocchi a dúo con la formidable voz de Cam Beszkin. (“Ella siempre tiene la verdad en la voz”, comentó el también guitarrista de Mostruo!) y uno no puede dejar de empatizar con esa pregunta.
En las redes sociales alguien comentó que este álbum le hizo recordar a la música de Spinetta y Los Socios del Desierto. Y algo de sus texturas sonoras hay, pero no tanto por el lado de power trío que de Los Socios emanaba, sino más bien por los caminos de las canciones melódicas en el mejor sentido de “la canción platense” (¿Podemos agruparla como categoría musical? ¿Como idea?) y, claro, los sonidos spinetteanos incluyendo los circa 2000 y después.
Asimismo en este registro destaca el rol del -probablemente- músico platense que mejor ha entendido el legado guitarrístico de Jimi Hendrix. La labor Finocchi en guitarras (con Luis Barandiarán como acertado ladero en las seis cuerdas) es soberbia. Canciones como ‘Pregunté por vos’ con sus aires de guitar hero, ‘Prepotencia’ con sonidos de guitarras hermosas, o ‘Hacia el cosmos’ con un solo sublime son muestras de esa impronta.

Un trabajo muy personal para Finocchi que expresa aquí sus inquietudes laterales a Mostruo!, pero que resuena en las emociones colectivas de muchos de quienes lo oigan. Ningún platense será indemne a emocionarse, por ejemplo, con el recuerdo de abril de 2013 escuchando ‘Hongo’. “Lo importante insiste y el resto se quema”, insiste piromaníacamente con el calor como aliado aglutinador y centralizador de lo que realmente importa.

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