El músico inglés Steven Wilson, una de las guitarras más virtuosas de la actualidad, fue entrevistado por una radio chilena, donde declaró que los sonidos de Black Sabbath, Nirvana o Led Zeppelin, “ya lo escuchamos un billón de veces. No necesitamos escucharlo otra vez”. Es una frase ideal para entender La Síntesis O’Konor, un disco que rompe la estructura que los platenses trabajaban y la sacan provecho, más aún, de los sintetizadores y un pop más crudo.

El oyente argentino, acostumbrado a bandas como Pappo’s Blues o Sumo, los proyectos de García y Spinetta, puede –y lo hace- renegar a Él Mató a un Policía Motorizado por ser un grupo que lleva su música por otros ribetes y no por el clásico argentino. O no ser una banda similar a Zeppelin o Sabbath, a los Stones o The Beatles, porque, al final, ellos quisieron hacer algo diferente, arengados por disímiles estilos y escenarios alejados de las luces.

El adelanto de O’konor¸ el que conocimos en abril en un simple titulado El Tesoro, canción que además abre el LP, es el cambio natural de toda banda que llega a una cima de la cual puede descansar y vivir de ello. También puedes hacer un disco atípico para crecer, aún más, y a lo mejor hacer realidad la tapa de la Rolling Stone de agosto del 2016: ser los nuevos héroes del rock.

En esa línea, ‘El Tesoro’ es un buen primer bocado del álbum: colores intensos en los instrumentos y la voz de Santi Motorizado que ha tenido un desarrollo exponencial, más limpia y clara, un acompañante ideal para esta nueva etapa. El recurso de la marimba, una percusión que en Dinastía Scorpio o en la trilogía era impensado que estuviera en la composición musical, acá se luce y eso es en parte por Sonic Ranch, el estudio de Texas (EEUU) en el que se encerraron a grabar y que el mismo Pantro Puto señaló que les sirvió por el abanico de instrumentos que tenían a su alrededor.

El disco gira en un entorno que los arreglos, el synth y las armonías simples elevan un repertorio clásico de Él Mató, alejándolos del indie prehistórico, ese que rosaba con el punk porteño de los noventa. Ahora es pulcro, ligado a un pop de teclados y guitarras sutiles, por momentos. El cambio de ritmo se nota en la mitad con ‘La síntesis O’Konor’, un instrumental que divide en dos caras de cassette el tercer larga duración de los platenses.

La calidez de temas como ‘Ahora imagino cosas’ y ‘Destrucción’ son el resultado de lo que hoy es la banda, saliendo de sus propios paradigmas. Dos canciones que en sus otros trabajos no tendrían cabida y acá son piezas angulares. No serán los responsables de tomar la posta del cancionero del Flaco o Charly, la de Gustavo o de Calamaro porque ellos, los de La Plata, van por otro rumbo

¿Gigantes como ellos? Sí. Al final, la frase de Wilson pareciera que fue hecha para aquellos que no le quieren dar un lugar a las bandas del nuevo milenio en el olimpo. Aunque eso no importa, ellos lo hacen solos.

Por Juan José Llano Oyarzún

 

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