Diego Arnedo, Pedro Aznar, Javier Malosetti, Emilio del Guercio, Ricardo Iorio, Corvata Corvalán. El rock argentino cobija un puñado de bajistas que marcaron un estilo y fueron –algunos lo siguen siendo- piezas fundamentales de las bandas en las que les tocó ser parte. Algunos líderes y cantantes, muchos segundas voces, otros tantos compositores de obras maestras al ritmo de las cuatro cuerdas.

Santiago Barrionuevo, mejor conocido como Santiago Motorizado, es una conjunción de todo eso, con algunas pizcas de otros condimentos. Nacido en la periferia platense, dio sus primeros pasos en el universo musical cuando cursaba la escuela secundaria –época en la que hizo el intento de formar grupos musicales con sus amigos que finalmente terminaron disolviéndose- hasta que en 2003 fundó Él mató a un policía motorizado, la banda indie que revolucionó la escena rockera en la ciudad de las diagonales.

El primer disco del grupo salió ese mismo año. Empapado en las fallidas experiencias de sus bandas anteriores, Santiago decidió encerrarse a grabarlo aún sin tener las letras de las canciones antes de seguir dilatando el proceso de producción del tan ansiado material.

Lejos de los reflectores del estrellato, de los estereotipos estéticos que reinan en el universo del rock indie, Santiago fue dándole forma a un personaje tan terrenal como hipnótico. Compositor de las letras de la banda, obstinado autodidacta, fue imprimiéndole su sello personal a la poética y a la melodía psicodélica de Él mató donde están latentes sus principales influencias musicales: Weezer, Sonic Youth, The Cure, entre otros.

En esa construcción afloró otro de sus costados artísticos: el de dibujante. Creador de los flyer promocionales de su banda y de sus shows solistas, de las imágenes que complementan los discos de Él mató, en 2009 estuvo a cargo de las ilustraciones del libro Rita viaja al cosmo con Mariano de Fabián Casas.

“Renovó el mundo del rock a base de canciones jodidamente pegadizas”

Otra de las facetas que lo caracterizan es su fanatismo por el cine. Esa afición por el séptimo arte le valieron dos invitaciones para ser parte de los dos festivales de cine independiente más convocantes de La Plata: Festifreak y Fesaalp. El primero de ellos, para musicalizar en vivo con Él mató una de las películas que se exhibían en la gran pantalla. Y el segundo, para hacer las veces de jurado en unas de las competencias de films latinoamericanos.

Resulta difícil pensar a Santiago Motorizado como un rockstar a pesar de la creciente popularidad que fue adquiriendo gracias a los últimos discos de Él mató y a las exitosas convocatorias que tienen tanto su proyecto solista como la banda cada vez que decide realizar alguna presentación en vivo. Peculiar como pocos, creativo como muchos menos, renovó el mundo del rock a base de canciones jodidamente pegadizas. Y aunque, por ahora, sabe conservar con soltura su bajo perfil y su vida tranquila, la tan resistida fama lo está envolviendo cada vez con más fuerza.

Por Alma Carrasco

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