Mi banda favorita siempre fue The Cure. Los escuché desde que era muy chica y tenía un walkman que me acompañaba a todos lados. Uno de los cassettes que más gasté fue un TDK grabado con el disco Disintegration (1989). Me gusta mucho el primero, Three imaginary boys (1979), que tiene una tapa hermosa en la que hay una heladera y una lámpara, un sonido muy especial de guitarras, un estilo bastante punk en la forma de cantar de Robert Smith, y una versión inmejorable de ‘Foxy Lady’. Pornography (1982) también es un disco que me encanta, y en esa línea ubico a Disintegration, que para mí tiene las mejores canciones de The Cure.

Lo que más me gusta son las introducciones largas, a veces pareciera que el tema no va a arrancar nunca y eso no es malo para nada, al contrario, encuentro ahí la esencia del disco y de la banda, las atmósferas oscuras y bien desarrolladas, las líneas de las melodías perfectas, los climas con sonidos de tormentas, los bajos precisos y de una belleza simplísima. Para cuando entra la voz, todo es perfecto. Ya estamos en un mundo, y es un mundo único. Las letras acompañan, son poesía que habla de amor, de estar drogado o bajando, de sentirse atrapado, de liberación también.

Algo que siempre me pareció tremendo de The Cure es la capacidad de transmitir una sensación de celebración y alegría, a pesar de las letras tenebrosas, la estética gótica que siempre cultivaron y engrandecieron. Cuando escucho una canción de The Cure, nunca me pongo triste, aunque sean un poco melancólicas y siempre darks. No sé si eso dice más de mí que del disco o de la banda, pero es así como parece ser el espíritu conceptual de esa música tan potente.

Canciones como ‘Plainsong’ o ‘Pictures of you’ tienen una estructura liviana, que fluye de manera delicada y cuentan historias con un tono muy amoroso. Los hits ‘Lovesong’ y ‘Lullaby’ tienen teclados y guitarras imposibles de olvidar, algo que me parece muy importante en ellos y en todas las bandas que me gustan. Alguna vez hicimos un cover de ‘Fascination Street’ con mi primera banda, McCoy, una canción sombría, intensa, machacante de graves, que era interrumpida por unas notas dulces y una voz perfecta.

Dicen que las letras se prendieron fuego en un incendio, y que Robert Smith las rescató de su pieza y se puso a reconstruirlas. Es una linda imagen, que acompaña el concepto de desintegración que ya expresaban de antemano. No es sólo el paso del tiempo, es también la destrucción, la muerte, y la fuerza renovadora de lo que sucede por azar.

‘Disintegration’ es mi disco favorito de The Cure y lo sigo escuchando mucho en el auto y en mi casa y me siguen sorprendiendo los efectos novedosos en la voz, el tono intimista que no cae en lugares comunes. Son todos temazos, me encanta que duren 6 minutos. Además, siempre hay capas nuevas que se descubren solas, o soy yo que me alisté en el tiempo para entenderlas. Sobre todo amo este disco por las sensaciones que me provoca, me hace algo en el corazón, algo parecido a estar enamorada.

Por Laureana “Buki” Cardelino – Camión

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